En 2025, el precio promedio de una vivienda en México siguió en aumento, pero a un ritmo más lento que en años recientes, con un incremento del 8.7 % y un valor medio de 1 863 965 pesos por unidad a nivel nacional, de acuerdo con datos de El Economista. Este crecimiento moderado se atribuye a la estabilización de los costos de construcción y una mayor oferta de vivienda en varias entidades [1].

Aunque la tendencia del incremento de 8.7% fue generalizada, 21 estados superaron el promedio nacional, encabezados por Quintana Roo con un alza anual del 14.3 %, seguido por Baja California Sur y Nayarit, mientras que 11 entidades, entre ellas Oaxaca y San Luis Potosí, mostraron variaciones menores al promedio [2].

El incremento sostenido en el costo de la vivienda en nuestro país genera una preocupación legítima, ya que puede tener implicaciones sociales profundas, especialmente en la formación de nuevas familias. Para muchos jóvenes que desean iniciar un proyecto de familia, el encarecimiento del acceso a una vivienda representa un obstáculo significativo, sobre todo cuando los ingresos no crecen al mismo ritmo que el costo de vida. Esta brecha entre salarios y precios puede provocar incertidumbre, postergación de decisiones importantes e incluso la renuncia a planes familiares.

Más allá de lo económico, este fenómeno tiene una dimensión cultural y demográfica relevante. Cuando las condiciones materiales dificultan la consolidación de hogares, también se impacta la posibilidad de tener hijos, lo que puede acentuar la ya presente crisis de natalidad. En consecuencia, no se trata únicamente de un tema inmobiliario, sino de un desafío estructural que incide en el tejido social y en el futuro económico del país, y que merece una reflexión integral y soluciones de largo plazo.

ConParticipación

Fuentes:

[1] https://www.eleconomista.com.mx/econohabitat/cuanto-vale-vivienda-pais-20260222-801029.html

[2] Ibid.