El consumo de inhalantes, como aerosoles y el óxido nitroso o “gas de la risa”, ha encendido las alarmas en Estados Unidos tras publicarse un estudio en la revista Preventive Medicine. Esta investigación, basada en encuestas aplicadas entre 2021 y 2023 a más de 33 000 adolescentes, estimó que el 2.2% de estos había usado dichas sustancias en el último año. Aunque no es un porcentaje significativo, a nivel nacional esto significa más de 500 000 menores. Además, un 0.3% desarrolló criterios de trastornos por uso de sustancias; otro dato importante es que la población que muestra mayores tasas de consumo fue la de los menores de entre 12 y 13 años. El problema se ha agravado por contenidos virales en redes sociales que promueven erróneamente estos productos domésticos de fácil acceso como diversión, a pesar de que otra encuesta nacional de 2023 reportó que más de 13 millones de estadounidenses reconocieron el uso indebido de óxido nitroso [1].
Especialistas de la salud, como la doctora Leana Wen, advierten que el peligro radica en que “los adolescentes pueden asumir erróneamente que, debido a que estos productos son artículos domésticos comunes, son relativamente seguros”. Sin embargo, su uso intensivo e inconsciente acarrea severos daños neurológicos, lesiones en la médula espinal por la afectación de la vitamina B12, y alteraciones cardíacas fatales conocidas como el síndrome de muerte súbita por inhalación. Ante este escenario, que se asocia también a conductas de riesgo como peleas o robos, se exhorta a los padres a vigilar señales de alerta tales como olores químicos, manchas en el rostro o bajas repentinas en el rendimiento escolar, y a mantener una comunicación abierta sobre la presión social digital [2].
Es prioritario prevenir el consumo de dichas sustancias para proteger la integridad de los menores. En una etapa donde son fácilmente manipulables por las modas y los retos digitales, resulta fundamental generar conciencia sobre las repercusiones tanto inmediatas como a largo plazo de abrirle la puerta a cualquier producto que dañe la salud. Estas prácticas suelen desencadenar conductas de riesgo completamente inadecuadas para su desarrollo.
ConParticipación
Fuentes:
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0091743526000733
[2] Ibid.