Durante las primeras dos semanas de junio de 2026, Veracruz ha sido escenario de múltiples agresiones contra periodistas, justo en el marco de las conmemoraciones por la libertad de expresión [1]. Los casos más graves son la desaparición de Roxana Berenice Guzmán Ramírez, el asesinato de Luis Ángel López Valdés y un asalto con robo de material periodístico a Edgar Hernández [2].
El 2 de junio, un grupo de hombres armados irrumpió en el domicilio de la periodista Roxana Guzmán Ramírez, directora del portal Pulso Informativo del Sureste, en Nanchital. La sacaron violentamente de su casa y desde entonces permanece desaparecida, a pesar de los operativos de búsqueda que involucran a fuerzas federales y estatales. El caso ha sido atraído por la Fiscalía General de la República [3].
La madrugada del 11 de junio, en Poza Rica, fue asesinado a balazos el periodista Luis Ángel López Valdés, reportero especializado en nota roja del medio Vanguardia de Veracruz. El ataque ocurrió en plena vía pública en la colonia Cazones. Organizaciones como Artículo 19 han exigido investigar el crimen aplicando el Protocolo Homologado de Investigación de Delitos contra la Libertad de Expresión [4].
Otro incidente ocurrió el 12 de junio, cuando desconocidos ingresaron al domicilio del columnista Edgar Hernández en Xalapa y se llevaron dinero, joyas, ropa y especialmente material periodístico e investigaciones relacionadas con su columna “Línea Caliente”, conocida por sus críticas al gobierno estatal. Hernández presentó una denuncia formal ante las autoridades [5].
Estos incidentes se suman a un historial que posiciona a Veracruz como la entidad más letal para la prensa en México en las últimas décadas, con decenas de periodistas asesinados y desaparecidos. Comunicadores locales y organizaciones defensoras han denunciado la insuficiente protección por parte de instancias como la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP) y la persistente impunidad [6].
Preocupa que los periodistas en Veracruz estén siendo víctimas de homicidio, privación de la libertad y daño a su propiedad. Todos estos hechos atentan no solo contra la libertad de expresión, sino contra la vida misma y el derecho a desempeñar un trabajo libremente y sin amenazas. Los atentados contra los periodistas en Veracruz nos hablan además de un estado de derecho fallido, donde el crimen organizado adquiere cada vez más poder y donde las autoridades encargadas de la seguridad de los ciudadanos no parecen ejecutar las acciones necesarias para acabar con la violencia en dicho estado.
Fuentes:
[3] https://semmexico.mx/13-dias-de-la-desaparicion-forzada-de-la-periodista-roxana-guzman-ramirea/