Esta es la tercera parte del análisis que estamos desarrollando en torno a cómo se fue dando la imposición de la ideología de género y el progresismo en la cultura, la sociedad y las leyes en Estados Unidos, y de cómo ahora estamos presenciando un cambio cultural importante. Este cambio se caracteriza por tomar una postura ya no radicalizada o en el extremo del progresismo, sino una que elimine esos extremos. Esto se observa desde las órdenes ejecutivas del presidente Donald Trump, hasta las políticas y filosofía de instituciones y empresas. En este blog analizaremos los casos de las compañías Target, Disney, Meta y X, y la forma en que han cambiado sus políticas o estrategias en relación con el progresismo y todo lo que este implica.
Al caso de Budweiser (puedes leerlo en el blog anterior aquí) siguió también el caso de Target que en 2023 expuso en sus tiendas ropa para menores de edad “LGBT friendly”, es decir, “amigable” con la ideología LGBT —aunque eso ya venía haciéndolo desde hace varios años—. Con esta acción estaba promoviendo una normalización de la confusión de identidad sexual en los niños. Esto causó también gran rechazo entre sus clientes y en la sociedad, tanto así, que la empresa se vio obligada a retirar parte de esta mercancía de sus tiendas [1].
Está también el caso de Disney, que en la última década, comenzó a ver caer su gallina de los huevos de oro, la franquicia de Los Avengers, por medio de películas y de historias que promovían temas de diversidad sexual según la ideología progresista. Hizo lo mismo con algunas historias animadas como sucedió con la película Lightyear [2]. Con respecto a otras historias más recientes, como la de Blancanieves, que está programada para estrenarse en marzo de 2025, en live-action (con actores reales y no con dibujos animados como la original), Disney quiso “renovar” la historia, —con todo y que es una de las películas que hizo grande a los estudios de Disney— empezando con la protagonista. Tal vez en nombre de la “inclusión” eligió una actriz que no es blanca, sino morena, y en cuanto a la historia, la misma actriz causó polémica en distintas entrevistas pues ha comentado que su Blancanieves no cree en el amor y el romance [3]. Además, algunos críticos que ya han visto la película señalan que la trama “es un concepto totalmente diferente” [4] a la original, cuyo foco principal era la historia de amor.
Disney poco a poco fue cayendo en una y otra batalla que fue erosionando su poder económico. Entró en una lucha directa con el gobierno del estado de Florida que le quitó muchos privilegios administrativos y fiscales que tenía con respecto a sus parques de atracciones [5]. Todo ello llevó a que el 20 de noviembre de 2022 la empresa cambiara de director general, despidió a Bob Chapek y contrató de nuevo a Bob Iger, quien estuvo al mando de la empresa de 2005 al 2020 e hizo crecer a Disney [6]. La gestión de Chapek tuvo varios contratiempos, entre ellos la pandemia, las pérdidas millonarias, y algo más que probablemente influyó en su salida fue su rechazo a una ley que firmó el gobernador de Florida que establecía que la enseñanza sobre orientación e identidad sexual debía darse solamente a partir de 3.º de primaria [7].
Igual que Budweiser, si bien Disney nunca reconoció algún error, con los hechos demostró que se estaba dando cuenta de que no tenía caso pelear una batalla de adoctrinamiento para la audiencia que le daba de comer. Comenzó despidiendo a su directora de diversidad en junio de 2023, debido a que varias de sus decisiones ocasionaron un fuerte debate público. Una de ellas fue el fracaso de la versión live-action de la película de la Sirenita que tenía como protagonista a una actriz de color, y otra de ellas fue incluir en una película al primer personaje abiertamente homosexual de Disney [8]. Así es como poco a poco la empresa ha ido modificando los contenidos de sus producciones cinematográficas. No se puede decir que hayan cambiado al cien por ciento, y ciertamente no han hecho un reconocimiento público de un cambio de actitud, pero sí se puede ver que se dieron cuenta de lo que realmente la gente quería y pedía de ellos: un Disney que fuera familiar y que realmente pudiera permitir a los niños disfrutar de entretenimiento, no avocarse en un mundo de confusiones.
Ahora vayamos a la comunicación. Hablaremos tanto de los medios de comunicación tradicionales, como de las redes sociales. En las redes sociales vimos que la compañía Meta, es decir, Facebook, Instagram y WhatsApp, pero sobre todo los dos primeros, por años contrataron empresas que revisaban contenidos para censurar todo aquello que no se adecuara a una forma de pensamiento progresista. El culmen de esta censura se dio durante el periodo del Covid y de la pandemia. Vimos también que Twitter dedicaba una parte muy importante de su presupuesto a censurar contenidos. Uno de los momentos culmen fue cuando esta plataforma bloqueó y eliminó la cuenta del presidente Donald Trump (en su gestión anterior) [9]. Se puede decir que ahí comenzó a darse un punto de inflexión aunque ya desde antes se veía venir.
El hombre más rico del mundo, Elon Musk, dueño de Tesla y fundador de Space X, comenzaba a intervenir en Twitter, señalando la falta de libertad de expresión y de pensamiento. Hubo un gráfico o un tuit muy relevante que Elon Musk ha compartido varias veces —la más reciente el 3 de marzo de 2024—, donde él muestra cómo gradualmente las posiciones de los progresistas se fueron radicalizando tanto que muchas personas como él, que se consideraban de un pensamiento abierto y más bien liberal, de pronto se encontraron en una posición donde eran señalados de conservadores, retrógrados y homófobos simplemente por cuestionar alguna de las medidas del progresismo extremo.
Elon Musk entonces compró Twitter, le cambió de nombre —le puso X—, y comenzó una guerra, también comercial, donde intentaron destruir a su nueva empresa de redes sociales. Ocurrió así: patrocinadores como Disney, Apple, y otras empresas, retiraron sus anuncios diciendo que X era una plataforma de desinformación y de odio [10]. X contraatacó demostrando y llevando a tribunales una estrategia concertada para demostrar que sus detractores querían hacer parecer que X era una plataforma que incitaba a la violencia contra los judíos.
Además creemos que los opositores de Elon Musks no tomaron en cuenta que el empresario tenía una convicción personal detrás de esto. Él no compró X para ganar dinero, sino porque vio cómo en su familia uno de sus hijos se vio absorbido por esta forma de pensamiento. Tocaron a su familia, tocaron lo que es más sensible para una persona, así que además de su interés personal, hizo todo lo que pensó conveniente para defender la libertad de expresión. Elon Musk ha reconocido varias veces que él no se había involucrado en temas políticos, pero al ver esta gran marea de imposición y de manipulación del pensamiento comenzó a darse cuenta de que el único camino para defender la libertad de expresión y de pensamiento en los Estados Unidos, era involucrarse activamente [11].
En el próximo blog continuaremos explicando cómo se usaron los medios de comunicación tradicionales para intentar que las personas percibieran que había un gran apoyo social a las políticas de diversidad e inclusión.
ConParticipación
Fuentes:
https://conparticipacion.mx/efectos-del-mes-del-orgullo-lgbt/
[3] https://animalpolitico.com/tendencias/entretenimiento/rachel-zegler-blancanieves-nuevo-origen
[4] https://revistaq.mx/espectaculos/lanza-fuerte-critica-a-live-action-de-blancanieves/
https://www.elmundo.es/economia/empresas/2022/11/21/637b2a03fdddff62258b45c6.html
[7] https://www.france24.com/es/ee-uu-y-canad%C3%A1/20220423-disney-florida-ley-lgbt-derechos
[9] https://www.bbc.com/mundo/55597855
[10] https://edition.cnn.com/2023/11/17/tech/lionsgate-suspends-advertising-x-musk/index.html