Recordarás que en nuestro blog anterior iniciamos un análisis que estaba relacionado con algunas de las órdenes ejecutivas con las que inició su nuevo gobierno el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Algunas de estas órdenes dan reversa a varias políticas que se habían impuesto en relación con la ideología de género. Veíamos que esta corriente de pensamiento penetró no solo en leyes, sino también en la sociedad y en la cultura, con consecuencias como la censura a ciertos grupos o ciudadanos que manifestaban su desacuerdo con esta ideología, cambio en la definición del matrimonio, la implementación de un enfoque terapéutico sesgado o que no iba a la raíz ante el problema de confusión de identidad sexual de muchos adolescentes, las medidas en algunas escuelas de Estados Unidos de ocultar a los padres de familia información sobre sus hijos relacionada con su identidad de género, entre otras.

En esta segunda parte continuamos dicho análisis. Abordaremos algunos casos que muestran la forma en que la ideología de género influyó y llegó a afectar a algunas empresas.

Hay un dicho popular que expresa: “Sigue el dinero”. De modo que el interés económico es justamente uno de los criterios que se usó para imponer esta ideología. Uno de los factores fundamentales para esta imposición fue que se construyó una estructura de poder económico que introdujo con fuerza en las grandes empresas la forma de pensamiento de la ideología de género. ¿Cómo funcionó esto? Digámoslo de una manera simple. Se creó un estándar de calificación de las empresas, denominado Corporate Equality Index (que abreviaremos CEI), que fue creado por personas y organizaciones con esta forma de pensamiento. Lo crearon para calificar a las empresas en estándares creados por ellos, considerando factores como la diversidad, la igualdad y la inclusión [1].

Estas calificaciones se hacían públicas y a las empresas les parecía muy bien porque incluía algunos aspectos de ecología o de gobernanza, pero dentro de estos elementos que concordamos que serían muy positivos, existían también otros relacionados con esta ingeniería social de la persona, la sexualidad y la familia. Las empresas eran premiadas con una calificación superior si tenían entre sus colaboradores cierto número de personas, no solamente considerando la equidad respecto al número de hombres y mujeres, sino también si incluían personas de diversidad sexual. Se calificaban las prácticas de capacitación del personal en temas de diversidad sexual y en la teoría crítica de las razas. La teoría crítica de las razas fue otro de los elementos clave que generó un gran rechazo en la sociedad, porque comenzó a confrontar de una manera arbitraria a las razas blanca y afroamericana en los Estados Unidos, con unas reivindicaciones históricas que resultaban insostenibles. Por ejemplo, en California se analizaba que se tuviera que pagar una reparación millonaria a cada persona afroamericana por situaciones históricas sucedidas hace decenas o cientos de años con sus antepasados, lo cual sería tan ridículo como si Francia le pidiera una reparación económica a Italia por la conquista que Julio César hizo de las Galias 100 años antes de Cristo. 

Volviendo al CEI, esta medición  influía sobre la calificación de la empresa, y los grandes fondos de inversión, entre ellos BlackRock, tomaban decisiones de financiamiento y de colocación de fondos en acciones de empresas que estuvieran mejor calificadas, de modo que las empresas se peleaban por quedar bien con estos fondos de inversión. Los directores generales de las empresas (los CEOs) no es que estuvieran convencidos del CEI, en realidad lo que querían era obtener una mayor calificación global para la empresa, obtener mejores calificaciones ante los fondos de inversión, y por tanto, que sus bonos de rendimiento anuales como directores generales fueran otorgados o fueran incrementados. Al final era una cuestión única y exclusivamente de dinero.

Vimos que en esta ola fueron arrastradas empresas como Walmart o Anheuser-Busch InBev, esta última productora de las cervezas Budweiser. El caso de Anheuser-Busch (A-B) es clave en esta historia porque es un ejemplo claro de las repercusiones que tuvo la implementación extrema de la ideología de género en una empresa. De hecho, al respecto de este caso, un medio de comunicación mexicano señaló: “Esta historia es un ejemplo de cómo una empresa puede hacer una mala lectura cultural y de consumo” [2].

Resulta que para implementar las políticas de diversidad e inclusión A-B contrató en junio de 2022  a Alissa Heinerscheid, una mujer de pensamiento progresista, liberal e innovador —según estos estándares— para el puesto de vicepresidenta de marketing de su marca de cerveza Bud Light. Heinerscheid dijo en una entrevista —antes de la polémica en la que se vio envuelta ella y la empresa— que Bud Light era una marca que “estaba en declive”, que tenía que “evolucionar”, que por eso necesitaba atraer a los jóvenes bebedores y que una de las formas era mediante la promoción de la inclusión. En dicha entrevista además se burló del mercado meta de la empresa diciendo: “Bud Light ha sido una especie de marca de chicos de fraternidad universitaria, de humor fuera de lugar”. Desde su perspectiva el mercado quería algo “juvenil y de mente abierta”. ¿Y qué se le ocurrió hacer? Siendo Bud Light una marca dirigida principalmente al ciudadano americano de campo, el trabajador de la empresa, de la fábrica, el que se ensuciaba las manos, implementó una campaña con Dylan Mulvaney, un hombre transexual vestido como mujer que es influencer en las redes sociales. El 1.º de abril de 2023 la empresa publicó una colaboración que hizo con Mulvaney en Instagram, y además, hizo una lata conmemorativa de la cerveza con su rostro impreso en ella, y se la dieron como regalo [3]. 

Fue tan grande el rechazo que grandes exponentes de la cultura country y de la música tradicional americana como Kid Rock, expresaron su desacuerdo con esta campaña en un video donde disparaba a un conjunto de latas de Bud Light.

En redes sociales los consumidores publicaban videos comprando el “six” de cervezas y tirándolo a la basura o al excusado. La campaña de Bud Light hizo que muchas personas expresaran su hartazgo al punto que se manifestaron contra la empresa, contra Mulvaney y contra todo lo “trans”, además de promoverse un boicot contra la compañía [4]. La crítica que se repetía con frecuencia era la siguiente: “Si el público de Bud Light es el varón americano promedio, ¿por qué alienarlo con la elección de una estrella de las minorías?” [5].

El 31 de marzo de 2023, A-B tenía una capitalización bursátil de 132 380 millones de dólares y para el 10 de abril, disminuyó hasta 128 400 millones. Un mes después, las pérdidas ya se estimaban en 7 700 millones de dólares [6]. Poco después se anunció que la empresa suspendió a Alissa Heinerscheid y a Daniel Blake, vicepresidente de Anheuser-Busch [7].

Posteriormente comenzó un gran esfuerzo de la empresa, no para reforzar su campaña de diversidad sexual, sino sin reconocer su error, para intentar volver a ganar la benevolencia del público, lo cual les costó también miles de millones de dólares. Lograron conseguir el patrocinio exclusivo de la liga UFC (Ultimate Fighting Championship), la competencia de artes marciales mixtas [8]. No se puede afirmar con seguridad, pero es posible que existieran conversaciones privadas en las cuales el CEO y los directivos de la marca le rogaran a dicha empresa —de un deporte muy dirigido a los varones— que les ayudaran a recuperar la confianza del público, el cual en el fondo se vio que no quería las propagandas de la ideología de género. 

Continuaremos el tema con casos de otras empresas que también se vieron afectadas por la ideología de género.

ConParticipación

Fuentes:

[1] https://conparticipacion.mx/efectos-del-mes-del-orgullo-lgbt/

[2] https://aristeguinoticias.com/2505/opinion/bud-light-acompanenme-a-leer-esta-triste-historia-articulo/

[3] https://www.youtube.com/watch?v=UnsSoS8s6Ok&t=1626s

https://www.infobae.com/estados-unidos/2023/04/14/un-influencer-trans-en-la-campana-de-bud-light-inicio-otra-batalla-en-la-guerra-cultural-en-estados-unidos

https://cnnespanol.cnn.com/2023/04/25/bud-light-licencia-reaccion-violenta-campana-mujer-trans-influyente-trax

[4] https://aristeguinoticias.com/2505/opinion/bud-light-acompanenme-a-leer-esta-triste-historia-articulo/

[5] https://www.infobae.com/estados-unidos/2023/04/14/un-influencer-trans-en-la-campana-de-bud-light-inicio-otra-batalla-en-la-guerra-cultural-en-estados-unidos/

[6] https://aristeguinoticias.com/2505/opinion/bud-light-acompanenme-a-leer-esta-triste-historia-articulo/

[7] https://cnnespanol.cnn.com/2023/04/25/bud-light-licencia-reaccion-violenta-campana-mujer-trans-influyente-trax

[8] https://www.elpais.com.uy/el-empresario/la-lucha-de-las-cervezas-por-reinar-en-la-ufc-bud-light-desbanco-a-modelo-con-un-acuerdo-millonario