El pasado viernes 28 de marzo se registró un terremoto de magnitud 7.7 en Myanmar y lamentablemente, hasta el 1.º de abril se habían registrado más de 3 000 fallecidos.  Miles de sobrevivientes buscan desesperadamente a familiares y vecinos entre los escombros con sus propias manos, debido a la falta de equipo y coordinación en los rescates. La crisis se ha agravado por la falta de comunicación, las carreteras destruidas y los hospitales colapsados. La Cruz Roja estima que al menos 90 personas siguen bajo los escombros de un edificio en Mandalay, mientras que en otras zonas, los equipos de rescate luchan contra la escasez de suministros médicos y la interrupción del suministro eléctrico [1]. 

El terremoto fue causado por el deslizamiento de la falla de Sagaing, una de las principales fallas del sudeste asiático. Esta falla se encuentra en una zona altamente activa donde convergen cuatro placas tectónicas: euroasiática, india, de Sunda y la microplaca de Birmania. El sismo fue muy superficial, a solo 10 km de profundidad, lo que intensificó sus efectos en la superficie. Su gran magnitud y el fenómeno de «supercizallamiento» hicieron que la energía sísmica se propagara rápidamente, alcanzando lugares distantes como Tailandia y China [2]. 

Lamentablemente se han perdido miles de vidas humanas en este desastre natural. Aunque no hay forma de prever este tipo de tragedias, los protocolos de acción pueden salvar la vida de muchas personas. Brindemos apoyo y mostremos solidaridad ante los afectados, en este mundo tan conectado, podemos llevar esperanza a todos lados.

ConParticipación

Fuentes:

[1] https://www.bbc.com/news/articles/c8d4dn18nzgo

https://www.bbc.com/news/articles/c5y0y1py7ppo

[2] Ibíd.