¿Alguna vez has estado en una corrida de toros? Para quienes son amantes de la llamada fiesta brava, es una tradición y un espectáculo únicos. Por otro lado, las corridas son para muchas personas una incongruencia ante el respeto hacia la vida animal que tanto se defiende hoy en día. En la primera parte de este blog hablamos sobre la propuesta de reforma para que la tauromaquia en Ciudad de México sea libre de violencia animal. Queremos seguir reflexionando sobre el tema porque es sumamente relevante comprender que las nuevas generaciones tienen muy marcado como valor rector de sus vidas el cuidado de la naturaleza y de los animales. Y esto no es algo malo, todo lo contrario, como seres humanos tenemos la responsabilidad de cuidar de aquello que nos rodea.  

Recordemos que la iniciativa que se aprobó en consenso, y determinó que en la Ciudad de México solo podrán celebrarse espectáculos taurinos que no impliquen maltrato, lesiones, ni la muerte del toro [1].

El dilema que se genera

¿Los defensores de los animales están satisfechos con la iniciativa presentada?

Muchos activistas y ciudadanos que respaldaron la iniciativa original buscaban la prohibición total de las corridas de toros. De hecho, como ya se dijo en la primera parte del blog, la iniciativa surgió de un grupo de ciudadanos que presentó 27 000 firmas, y todas estas personas pedían que se suprimieran las corridas. Con la iniciativa que se aprobó y que permite que estos espectáculos continúen, aunque sin muerte ni sufrimiento del toro, quienes hicieron esta solicitud sienten que se ha optado por una reforma superficial o de apariencias, pues no se resuelve de raíz la problemática del maltrato animal. Aunque algunos otros consideran que es un paso hacia la eliminación de la crueldad en los espectáculos públicos [2]. 

¿Y los que están a favor de la tauromaquia?

Para los aficionados de la tauromaquia, la reforma representa una amenaza a la esencia misma del espectáculo. Sin el enfrentamiento final, sin la muerte del toro, consideran que se desvirtúa por completo lo que ha sido, durante siglos, el núcleo simbólico y dramático de la fiesta brava [3].

Estas iniciativas que se resuelven “a medias” pueden lucir en los boletines de prensa, pero dejan insatisfechas a ambas posturas del debate. El congreso, al querer conciliar posturas que parecen ser irreconciliables, optó por una solución de compromiso que aplaza la conversación real de fondo.

Una nueva conciencia hacia el cuidado de los animales

Vivimos en una época que es sumamente sensible al bienestar y cuidado de los animales. Incluso muchas personas han cambiado ciertas conductas para ser congruentes con este cuidado, por ejemplo: muchos se han vuelto vegetarianos e incluso veganos para dejar de consumir carne y productos animales, o han reducido el consumo de plásticos que en muchas ocasiones termina afectando el hábitat y la salud de los animales. Esta sensibilidad y aprecio por los animales también se ha visto reflejado en agendas políticas y sociales, haciendo del cuidado animal una causa social.

Cuidar de los animales es algo muy bueno. Sin embargo, observamos que se ha dado el fenómeno social de exaltar el valor de los animales, y este incluso se pone al mismo nivel o en una misma escala de valores con el valor de la vida humana. Esto ocasiona que se llegue a tratar a los animales como a humanos, lo cual no solo degrada la dignidad de la persona, sino que también lastima y vulnera a los animales, pues se les trata de maneras que van en contra de su naturaleza. 

Si se reconoce la dignidad de la persona, y con ello sus capacidades únicas, como la inteligencia, la libertad y la compasión, es que se puede comprender que los seres humanos tienen la capacidad y responsabilidad de cuidar de todo aquello que les rodea. De ahí que el hombre empleando su voluntad e inteligencia se siente llamado a cuidar el medio ambiente, los animales, y hasta las mismas cosas que él mismo crea con sus manos. 

Un poco de ironía

Vemos que cada vez más las leyes se robustecen para cuidar de la naturaleza y de los animales, como esta iniciativa que se aprobó en CDMX, pero al mismo tiempo vemos cómo también las leyes desprotegen a personas en situación de vulnerabilidad. Como muestra de esto, tenemos en México leyes que desprotegen a las personas en etapa gestacional a través de la legalización del aborto. 

Con respecto a lo anterior, de hecho, llaman la atención algunas de las afirmaciones de los diputados en la sesión en la que aprobaron esta ley. Por ejemplo, la legisladora Tania Nanette Larios Pérez (PRI) dijo que con esta iniciativa se avanzaba en la evolución de los “derechos de los seres sintientes” y añadió: “Hoy no podemos justificar el sufrimiento con la excusa de la tradición” [4]. Nos parece irónico que hoy en nuestro país se defiendan más los “derechos” de los animales, cuando por otro lado, se pasa por alto uno de los derechos más fundamentales de los seres humanos, que es el derecho a la vida, y se permite por ley eliminar vidas en el vientre materno. ¿No se puede justificar el sufrimiento de un animal con la excusa de la tradición, pero sí se puede justificar quitarle la vida a un ser humano en su momento de vida más vulnerable —en la gestación— con la excusa de la “libertad”, e ignorando su derecho a vivir?

Otro ejemplo que aún no se implementa en México es la eutanasia, que al ser legal en algunos países permite que las personas con enfermedades terminales consideren esa “opción” porque les han hecho creer que el ser humano tiene el poder de acabar con su propia vida, cuando esto no es ético, o que es mejor la muerte que enfrentar con resiliencia y amor el dolor y enfermedad, cuando estos forman parte de la vida humana. 

Más preguntas que respuestas

Como puedes ver, en este blog, más que respuestas, hay preguntas profundas sobre la dignidad de la persona, y la responsabilidad que tenemos con los animales. En ConParticipación creemos que eventualmente, la conversación madurará. No como imposición ideológica ni como moda política, sino como una evolución ética. Comprenderemos que ejercer violencia innecesaria y cruel hacia los animales no puede ser compatible con una sociedad que aspira a la justicia, al respeto y a la paz.

La historia cultural de los pueblos está viva, cambia y se adapta.

ConParticipación

Fuentes:

[1] https://www.congresocdmx.gob.mx/comsoc-aprueban-corridas-taurinas-libres-violencia-6170-1.html

[2] https://atiempo.tv/nacional/se-manifiestan-contra-la-tauromaquia-sin-violencia/

[3] Ibid.

[4] https://www.congresocdmx.gob.mx/comsoc-aprueban-corridas-taurinas-libres-violencia-6170-1.html