La generación Z en México crece marcada por la precariedad económica, la incertidumbre laboral y un profundo desencanto político. Diez jóvenes consultados por El País describen un panorama donde la libertad, entendida como acceso a empleo digno, salud mental, vivienda, movilidad y seguridad, parece cada vez más inalcanzable. Aunque muchos superan el nivel educativo de sus padres, sienten que un título profesional ya no garantiza oportunidades. A esto se suma una creciente desconfianza hacia los políticos y un vínculo frágil con la participación electoral, a pesar de que gran parte votó recientemente [1].

Su vida cotidiana transcurre entre traslados de entre 2 y 3 horas, gran parte de su tiempo frente a pantallas. La generación Z carece de criterios para distinguir información confiable dado que sus referencias son las redes sociales que moldean su percepción del mundo. La violencia y la inseguridad atraviesan todos los testimonios, junto con problemas de salud mental que afectan a la mayoría. A pesar de sus diferencias, estos jóvenes coinciden en un diagnóstico común: convertirse en adulto en México significa enfrentar un país que no les ofrece estabilidad y donde el futuro económico, social y personal se percibe cada vez más adverso [2].

Inspirar a la generación Z hacia una mayor confianza y sentido de vida es esencial en un contexto donde la inestabilidad, la desesperanza y la influencia constante del mundo digital moldean su forma de ver el futuro. Esta generación crece entre salarios bajos, ansiedad, falta de oportunidades y un consumo de información que, lejos de orientar, muchas veces fragmenta y confunde. Por ello, acompañarlos para que descubran su valor, desarrollen resiliencia y se reconozcan como agentes de cambio es una tarea urgente. Encauzarlos hacia la participación social, el compromiso y la corresponsabilidad no solo les permitirá construir un proyecto personal con propósito, sino que también fortalecerá la vida comunitaria y el país que heredarán. 

Después de las marchas impulsadas por el movimiento Generación Z, se temen represalias contra quienes participaron en dichas protestas. Es importante no callar la voz de estos jóvenes, pues las marchas son la forma en que están participando y expresando su inconformidad por la situación que vive México y los retos propios de su generación. 

ConParticipación

Fuentes:

[1] https://elpais.com/mexico/2025-11-23/la-generacion-z-mexicana-crece-con-precariedad-incertidumbre-y-desconfianza-politica-y-con-las-redes-como-fuente-de-informacion.html

[2] Ibid.