Durante la primera mitad de julio, durante una audiencia informal organizada por el Presidente de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, EE.UU., diversos grupos de la sociedad civil pidieron a los Estados miembros que reconozcan la prostitución y la pornografía como factores clave que potencian la trata de personas. La reunión se llevó a cabo como preparación para la cuarta reunión de alto nivel de la ONU sobre la trata de personas, que se celebrará los días 24 y 25 de noviembre del año en curso. En ella se adoptará una nueva Declaración Política sobre el tema. Las organizaciones participantes, muchas de ellas con experiencia directa en el acompañamiento a víctimas de trata sexual, denunciaron la narrativa de la ONU, que presenta la prostitución como una forma de trabajo digno, señalando que se trata de un sistema inherentemente violento y explotador, especialmente hacia las mujeres [1].
Durante el encuentro, testimonios de ONGs como Sanctuary Families y el Instituto de Justicia de Jerusalén, evidenciaron los daños físicos y psicológicos que sufren las víctimas de explotación sexual, incluyendo violación, tortura y feminicidio. Las organizaciones criticaron la narrativa de algunas agencias de la ONU que promueven el “trabajo sexual” como “empoderamiento”, y urgieron a los países a enfocarse en erradicar la demanda de prostitución, base del negocio de la trata. También se abordaron temas como el aumento de la sexualización infantil en línea y la proliferación de material de abuso sexual infantil generado por inteligencia artificial. Asimismo, se hizo un llamado a reforzar los mecanismos de protección infantil a nivel internacional [2].
La falta de consenso que reconozca que cualquier forma de prostitución daña la dignidad de las personas es alarmante, sobre todo cuando organismos como la ONU permiten que algunos sectores la promuevan como si fuera un “trabajo” válido y digno. Esta postura pasa por alto que muchas mujeres llegan a la prostitución por necesidad, violencia, o porque no tienen otra opción, y que dar su “consentimiento” en esas circunstancias no siempre significa que realmente sean libres. Mientras no se detenga la demanda y se siga promoviendo la prostitución como una forma de “empoderamiento”, seguiremos teniendo graves dificultades para dar apoyo a mujeres en situaciones de vulnerabilidad y propensas a la trata de personas.
ConParticipación
Fuentes:
[1] https://c-fam.org/friday_fax/civil-society-groups-ask-the-un-to-end-demand-for-prostitution/
[2] Ibid.