La persistente caída de la natalidad en diversos países europeos ha impulsado la búsqueda de nuevas estrategias para enfrentar el llamado “invierno demográfico”. En este contexto, el psicólogo Mads Larsen y colaboradores publicaron el pasado 24 de abril del 2026 en la revista Politics and the Life Sciences de Cambridge, un modelo denominado “reproducción individualista” como posible respuesta a la crisis de fertilidad en Noruega [1] [2].
El artículo científico parte de la premisa de que los cambios sociales asociados con una mayor igualdad de género, la independencia económica de las mujeres y el acceso a métodos anticonceptivos, han modificado las dinámicas de formación de pareja. Los autores sostienen que esta situación ha contribuido a una disminución de los nacimientos y proponen que tener hijos no dependa de que haya una relación de pareja, esto en la práctica implica dar un mayor respaldo estatal a las mujeres que decidan tener hijos por su cuenta. Entre las medidas sugeridas se incluyen el fortalecimiento de los servicios de reproducción asistida, apoyos económicos, guarderías de tiempo completo y comunidades de crianza para madres solteras [3].
El propio estudio reconoce que un modelo de esta naturaleza podría incrementar la marginación social de los hombres al disminuir aún más su papel en la formación de familias. Asimismo, plantea que futuras tecnologías, como los úteros artificiales, podrían eventualmente ofrecer alternativas reproductivas para los hombres, aunque reconoce que se trata de escenarios especulativos [4].
Es preocupante que en ciertas publicaciones académicas algunos propongan que el estado pague a mujeres para tener hijos, como un remedio mecánico y basado en estímulos económicos directos para mitigar la caída en la natalidad. Estos estudiosos proponen acciones que no miran a la persona y su dignidad sino a una visión colectiva y mecánica. En estos estudios el hijo no es visto como un fruto que trasciende a su padre y madre, la mujer no es tratada como una persona digna en su maternidad, se ignora al varón como padre y se elimina del todo a la familia como el ámbito natural para que llegue a este mundo un hijo. Hay un individualismo muy arraigado en algunas corrientes de pensamiento que llevan a estas propuestas.
ConParticipación
Fuentes:
[2] Ibid.
[3] Ibid.
[4] Ibid.