El pasado 14 de junio de 2026 se presentó en la Cámara de Diputados una iniciativa para modificar el artículo 262 del Código Penal Federal con el fin de ampliar la protección de personas adolescentes mayores de quince años y menores de dieciocho con respecto al delito de relaciones sexuales con personas de dicho rango de edad. Lo anterior responde a que los menores en esas edades pueden ser víctimas de manipulación, lo que puede derivar en abusos de carácter sexual. La propuesta fue impulsada por el diputado Javier Taja Ramírez (Morena) y enviada a la Comisión de Justicia para su estudio y dictaminación [1].
La reforma plantea que, al momento de sancionar este delito, también se consideren conductas como el aprovechamiento de la inmadurez emocional propia de la adolescencia, el abuso de relaciones de confianza y el uso de promesas sentimentales, económicas o de otra naturaleza para influir en las decisiones de los menores de edad [2].
De acuerdo con la exposición de motivos, los adolescentes aún atraviesan una etapa de desarrollo personal, emocional y psicológico que puede hacerlos especialmente vulnerables ante personas que buscan obtener ventajas mediante engaños, presiones o relaciones de poder desiguales. Por ello, el legislador sostiene que el marco legal debe responder a estas realidades y ofrecer mecanismos de protección más específicos [3].
La iniciativa también señala que las formas de abuso han cambiado con el tiempo y que actualmente pueden presentarse a través de estrategias de manipulación emocional o psicológica que afectan la libertad con la que una persona adolescente toma decisiones relacionadas con su sexualidad. En este sentido, se busca que la ley reconozca expresamente estas circunstancias al momento de valorar la existencia de un delito [4].
El interés superior de los menores es un principio que debe protegerse prioritariamente en las leyes. Por ello, iniciativas como esta son valiosas, pues buscan ampliar la protección de los adolescentes, quienes todavía no cuentan con la madurez necesaria para enfrentar adecuadamente situaciones de manipulación o abuso por parte de otras personas. Sin embargo, la protección legal por sí sola no es suficiente. También es fundamental generar conciencia en las familias, las escuelas y la sociedad para reconocer estas conductas de riesgo y prevenir que los adolescentes sean víctimas de ellas.
ConParticipación
Fuentes:
[2] Ibid.
[3] Ibid.
[4] Ibid.