Recientemente, una organización de Estados Unidos denominada Sociedad de Planificación Familiar publicó una “recomendación clínica” en colaboración con la Sociedad de Medicina Materno-Fetal, en la que sugiere el uso de la píldora abortiva (misoprostol y mifepristona) hasta las 27 semanas y 6 días de gestación, es decir, casi al inicio del tercer trimestre. Aunque la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) —agencia del gobierno federal de Estados Unidos que protege la salud pública— solo autoriza este medicamento hasta las 10 semanas, los autores señalan en el texto haber revisado literatura médica entre 2008 y 2022 para justificar su consumo tardío. El documento también admite que no existe una definición universal de “aborto exitoso” o “fallido”, y que la placenta retenida es una complicación común. Si bien recomiendan que el procedimiento se realice en hospitales, también se abre la posibilidad de autoadministración parcial, algo que expertos advierten como riesgoso, especialmente en semanas avanzadas del embarazo.

Michael Seibel, abogado experto en negligencias médicas, alertó sobre el grave riesgo médico y legal que implica esta práctica, pues recordó el caso de Keisha Atkins, una mujer que falleció tras un aborto en la semana 24. También señaló que si un bebé naciera vivo tras este procedimiento y no recibiera atención médica, los proveedores podrían enfrentar cargos de homicidio. Aunque los autores de la recomendación afirman no tener conflictos de interés, la Sociedad de Planificación Familiar ha sido financiada por fundaciones como Packard y Buffett, ambas invierten en empresas que producen píldoras abortivas. Además, la publicación aparece en el Journal Contraception, medio informativo en cuyo consejo editorial participan personas que tienen o han tenido vínculos con Planned Parenthood y otras organizaciones abortistas. Esto ha generado críticas sobre la ética y la influencia de la industria en las recomendaciones médicas que extienden el uso de abortivos más allá de los límites reconocidos como seguros [2]. 

Lamentablemente observamos que la industria farmacéutica y organizaciones abortistas impulsan con mucha fuerza el consumo de estos medicamentos, lo cual nos hace pensar en los intereses económicos que hay detrás de la venta de las pastillas abortivas. Asimismo, se hace evidente que en la promoción de estos fármacos la salud de la madre nunca ha sido una prioridad, pues el riesgo de infecciones, hemorragias e incluso la muerte, aumentan conforme avanza el embarazo. Con el aborto, la vida y dignidad del hijo por nacer quedan totalmente ignoradas, haciendo de esta práctica atroz, un acto de discriminación y total violación a los derechos humanos.

ConParticipación

Fuentes:

[1] https://www.liveaction.org/news/group-recommends-abortion-pill-third-trimester/

[2] Ibíd.