Una nota de Milenio del 3 de marzo dio a conocer que los niños y las niñas están cada vez más expuestos a la pornografía, lo cual les trae consecuencias graves, entre otras, pueden caer en comportamientos como cosificar a las personas, asumir comportamientos sexuales violentos, manipular el consentimiento, realizar prácticas sexuales de riesgo y adquirir una concepción falsa no solo del acto sexual, sino también de su propia sexualidad. Todo lo anterior está documentado sólidamente [1].
La sexóloga Elia Martínez Rodarte señala que la pornografía influye en cómo los menores construyen su autoestima sexual, porque les habla sobre cómo supuestamente debe ser su cuerpo o sus órganos sexuales. Pero toda esta construcción, aclara la experta, está basada en ficción, “porque, al final de cuentas, la pornografía es ficción”, subrayó [2].
La nota informa además que el consumo de pornografía empieza a los 12 años en promedio, pero hay adolescentes que reconocen haber empezado a verla antes de los diez años. Por su parte, el terapeuta Mario Ramírez Díaz señala que es preocupante cuando la pornografía se convierte en una fuente de aprendizaje para los adolescentes. Asimismo hay autores que señalan que estos contenidos “reducen el acto a una mecánica coital” y hacen a un lado elementos importantes en una relación de pareja como la seducción, los afectos y sentimientos. La pornografía refuerza estereotipos de género que reducen a las mujeres a ser las encargadas de satisfacer el deseo sexual masculino, el único «válido» dentro de este ámbito [3].
El acceso ilimitado a internet expone a menores de entre 8 y 12 años a la pornografía, lo que distorsiona gravemente su autopercepción y genera expectativas inalcanzables al compararse con cuerpos y situaciones irreales. Esta «falsa educación sexual» traslada el enfoque de la comunicación y la intimidad hacia la inmediatez y la validación externa sin emociones, promoviendo modelos de pareja regidos por el control, la exigencia y la subordinación. Al generar un desapego afectivo que dificulta la conexión emocional profunda, se priorizan las relaciones basadas estrictamente en el sexo, lo que complica la formación de vínculos estables y normaliza una peligrosa ambigüedad respecto al consentimiento mutuo.
ConParticipación
Fuentes:
[1] https://www.milenio.com/ciencia-y-salud/pornografia-ensena-falsa-sexualidad-ninez-sexologa
[2] Ibid.
[3] Ibid.