A mediados del mes de junio, las autoridades reportaron el hallazgo en Coatzacoalcos, Veracruz, de una mini refinería clandestina. En dicha instalación encontraron también alrededor de medio millón de barriles de crudo [1].
Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Pública, a través de su cuenta en X hizo un comentario sobre el hallazgo. Señaló que en esta operación clandestina existía la infraestructura necesaria para la producción de “diésel artesanal o alternativo, nafta ligera o solventes y aceites tratados o combustóleo ligero”. Todo esto destinado al mercado ilícito de los combustibles y que además representa “un riesgo para los ecosistemas locales” [2].
El crimen y la corrupción en torno a la industria del petróleo toma medidas cada vez más escandalosas y nos hace desconfiar de las autoridades. Es alarmante que la impunidad en México permita que los criminales puedan actuar con libertad, sin limitaciones ni obstáculos que interfieran en sus actos delictivos. Una infraestructura como esta involucra muchos niveles, no solo al crimen organizado: empleados de la petrolera y funcionarios colaboran para que esto sea realidad. Instamos al gobierno y sociedad a trabajar por un país en el que se hagan válidas la rendición de cuentas, la impartición de la justicia, y en general, la cultura de la legalidad.
ConParticipación
Fuentes:
[2] Ibid.