¡Feliz Día del Padre! Aprovechamos esta celebración para reflexionar sobre la importancia de la presencia de los padres en la construcción de familias plenas. Hay tanto que considerar que en este blog y el siguiente abordaremos temas como el involucramiento y rol de los padres en la familia, así como la realidad que afronta México con las familias conformadas únicamente por las madres y el impacto que genera esto en el desarrollo de los hijos. Asimismo reconoceremos aquellas características que aportan los padres a sus familias, entre otras reflexiones que relevantes en torno a este día.

La familia se organiza a las diferentes necesidades 

Ser padre en México hoy no es lo mismo que hace veinte, treinta o cincuenta años. Los retos y necesidades van cambiando, y con ello, la forma en que las familias se organizan. Gran parte de las generaciones anteriores crecieron bajo un modelo de paternidad en donde el padre era principalmente el proveedor, la crianza y el cuidado del hogar eran cuestión de la maternidad. Sin embargo, vemos cómo ese modelo se ha ido transformando, hoy tenemos madres que generan economía formal para la familia y vemos padres que a pesar de seguir siendo pilares económicos, también participan activamente en la educación y crianza de sus hijos. Estamos ante un modelo de paternidad que pudiéramos pensar que demanda más que antes, pero que también permite más: más vínculos, más cercanía y más sentido de vida.

La realidad mexicana nos obliga a matizar, pues no todas las familias tienen a un padre presente, lo cual nos invita a reflexionar sobre el impacto que esto genera en los hijos. De acuerdo con datos del INEGI (2023), en el país residen más de 36 millones de niñas y niños de 0 a 17 años, lo que representa el 28.0 % de la población total. De ellos, el 63.2 % vive con ambos padres, el 28.0 % solamente con su madre, el 3.0 % solo con su padre, y el 5.8 % no vive con ninguno de los dos [1]. Estas cifras reflejan una realidad en la que millones de niños crecen sin la presencia cotidiana de su papá, lo que plantea preguntas urgentes sobre el impacto que esta ausencia tiene en su desarrollo.

Impacto de la paternidad ausente en el bienestar de los hijos

Un estudio realizado en 2018 en el Reino Unido por el Centre for Longitudinal Studies, del Instituto de Educación del University College London [2] le dio seguimiento a más de 6 000 niños desde los 3 hasta los 14 años para evaluar el impacto de la ausencia del padre en el hogar. Los resultados fueron interesantes, se encontró que la ausencia paterna está asociada con un aumento significativo en problemas emocionales y de conducta. Las niñas tienden a desarrollar síntomas de ansiedad y depresión, mientras que los niños presentan con mayor frecuencia comportamientos negativos o agresivos. Además, la edad en la que ocurre la separación o la ausencia del padre es crucial, pues cuando sucede durante la infancia escolar, los efectos emocionales se agravan. El estudio también identificó que la pérdida del ingreso económico generado por el padre, sumada al impacto emocional de su ausencia, profundiza las dificultades en el bienestar de los hijos.

Pese a este panorama, también es cierto que vivimos una transformación positiva. Cada vez más hombres están involucrándose activamente en la vida familiar. Hoy vemos padres que cambian pañales, que cocinan, que ayudan con las tareas escolares, que hablan de emociones y que crían con ternura y firmeza. Padres que entienden que su rol va mucho más allá de lo económico y que quieren construir vínculos profundos con sus hijos.

Los padres aportan elementos esenciales

La presencia paterna activa aporta elementos únicos e insustituibles. Diversos estudios, como los recopilados por el Instituto de Estudios sobre la Familia (Institute for Family Studies) [3], señalan que los padres aportan elementos esenciales al desarrollo de los hijos: fomento de la exploración, regulación del comportamiento, autoestima, así como modelos positivos de masculinidad y relación con la autoridad. A diferencia del estilo materno más orientado al cuidado y la protección, la paternidad suele estimular la autonomía, el desafío, el reconocimiento del límite y el desarrollo del autocontrol. Estas diferencias no implican jerarquías, sino complementariedad. Lo que un padre aporta a la vida de un hijo es profundamente valioso y deja huellas duraderas.

Estrés financiero y el valor de la paternidad

No obstante, existe una gran paradoja. En la cultura mexicana, la figura del padre sigue ligada a un rol profundamente arraigado: el del proveedor. Aunque las dinámicas familiares han cambiado, la expectativa social de que “el papá mantiene a la familia” persiste. Esta idea se convierte en una carga emocional y económica que miles de padres enfrentan día a día, en un país donde los ingresos no alcanzan y las responsabilidades crecen. Casi 6 de cada 10 mexicanos sufren estrés financiero [4], y en el caso de los padres de familia, la presión se intensifica: deben garantizar vivienda, comida, transporte, salud, ropa, educación y, en muchos casos, cubrir deudas. Todo esto con sueldos bajos, empleos inestables, largas jornadas laborales y escaso acceso a redes de apoyo. Las consecuencias pueden ser graves: ansiedad, insomnio, enfermedades psicosomáticas, crisis familiares y una constante sensación de insuficiencia [5]. Es una crisis silenciosa que golpea la autoestima, la salud mental y la calidad de vida de millones de hombres. 

Es tiempo de visibilizarlo. La creación de políticas públicas que generen salarios dignos, acceso universal a la salud, guarderías públicas, permisos parentales equitativos y educación financiera desde edades tempranas, pueden hacer la enorme diferencia en el estrés financiero que viven miles de hombres. Asimismo, podemos cambiar la narrativa: ser buen padre no debe medirse por su capacidad de generar un ingreso económico, sino por su capacidad de estar, de criar y de amar.

Este Día del Padre no solo celebremos a los hombres que se esfuerzan por cumplir ese papel: hagamos también un llamado social a reconocer su valor. Es necesario acompañarlos en sus retos y construir un país donde la paternidad también sea un camino de plenitud y realización.

En el siguiente blog te compartiremos las respuestas que algunos padres de distintas edades nos dieron ante dos preguntas: ¿Qué pensabas antes de ser papá y qué piensas ahora de la paternidad?, y ⁠¿cómo has cambiado desde que eres papá? Las respuestas variadas y llenas de experiencias, nos ayudan a profundizar en el gran regalo de la paternidad.

ConParticipación

Fuentes: 

[1] https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2025/EAP_nino25.pdf

[2] https://cls.ucl.ac.uk/wp-content/uploads/2018/04/CLS-WP-20181-Father-departure-from-the-household-and-childhood-mental-health2.pdf

[3] https://ifstudies.org/blog/we-need-dads-more-than-ever

[4] https://www.elfinanciero.com.mx/economia/2024/06/25/estres-financiero-6-de-cada-10-mexicanos-se-truenan-los-dedos-por-temas-de-dinero/

[5] Ibid.