De acuerdo con un testimonio difundido recientemente por un hombre canadiense, Donovan James, su esposa Kristin Logan, diagnosticada con cáncer de ovario en etapa cuatro, abandonó Canadá hace dos años y medio para recibir atención médica en Estados Unidos, luego de que el sistema de salud de su país considerara que la eutanasia (Medical Assistance in Dying, o MAiD) era prácticamente la única opción frente a su enfermedad [1].

Según el relato de James, su esposa enfrentó retrasos y deficiencias en la atención médica, entre ellos la pérdida de la solicitud para iniciar quimioterapia y la falta de procedimientos necesarios para aliviar las complicaciones derivadas del cáncer. Finalmente, al ser también ciudadana estadounidense, pudo ingresar a un hospital en ese país, donde comenzó tratamiento con quimioterapia y fue sometida a una cirugía especializada (HIPEC) [2].

De acuerdo con su esposo, la paciente ha logrado varias etapas de remisión de la enfermedad y continúa recibiendo tratamiento oncológico, manteniendo una condición física que le ha permitido retomar actividades cotidianas [3]..

Este caso ocurre cuando Canadá cumple diez años de haber legalizado la eutanasia. En ese país, la práctica se ha ampliado progresivamente y continúa siendo objeto de un gran debate sobre sus implicaciones éticas, médicas y sociales, particularmente respecto al acompañamiento que reciben los pacientes con enfermedades graves o terminales [4].

Llama la atención que una paciente con cáncer avanzado, a quien en Canadá se le presentó la eutanasia prácticamente como única alternativa, haya logrado sobrevivir dos años y medio gracias al tratamiento que recibió en Estados Unidos. Este caso invita a preguntarnos si un sistema de salud que facilita la eutanasia está poniendo realmente a la persona y su dignidad en el centro de sus decisiones. A diez años de la legalización de esta práctica en Canadá, preocupa que algunos pacientes con enfermedades graves perciban que, en lugar de recibir todas las opciones posibles para tratar su enfermedad o mejorar su calidad de vida, la respuesta que encuentran sea la muerte asistida. Todo sistema de salud debe tener como prioridad proteger la vida, aliviar el sufrimiento y acompañar al paciente, nunca permitir que criterios de eficiencia o ahorro prevalezcan sobre el valor de una vida humana.

ConParticipación

Fuentes:

[1] https://www.lifesitenews.com/news/canadian-man-refuses-to-let-wife-die-by-euthanasia-takes-her-to-us-for-treatment/

[2] Ibid.

[3] Ibid.

[4] Ibid.