En una nota del 2 de agosto del presente año, el medio Liveaction reportó el caso de Thaddeus Daniel Pierce, un bebé que nació el 26 de julio de 2025, pero que fue concebido en 1994 mediante fecundación in vitro (FIV) y congelado como embrión durante más de 30 años. Sus padres adoptivos, Lindsey y Tim Pierce, recurrieron al programa  Nightlight Christian Adoptions’ Snowflakes para adoptar embriones congelados, después de varios años enfrentando infertilidad [1]. 

Los Pierce adoptaron tres embriones concebidos por una mujer llamada Linda Archerd y su entonces esposo en 1994. Archerd, al llegar a la menopausia, decidió dar los embriones en adopción a través del programa Open Hearts, especializado en embriones difíciles de colocar por el tiempo transcurrido [2].

De los tres embriones, uno no sobrevivió a la descongelación, y los otros dos se implantaron en el útero de Lindsey pero solo uno sobrevivió: Thaddeus [3].

Se estima que en Estados Unidos hay cerca de un millón de embriones congelados, muchos catalogados como “sobrantes” tras tratamientos de FIV. Algunos son destruidos, otros donados a la ciencia, otros más almacenados indefinidamente o dados en adopción [4]. 

Esta historia nos recuerda que la vida humana comienza desde la fecundación. Los avances científicos en reproducción asistida, aunque han dado esperanza a muchas familias, también han llevado a la creación de millones de embriones humanos que permanecen congelados, como en una especie de “cárceles de hielo”. Se trata de vidas humanas detenidas en el tiempo, esperando una oportunidad para desarrollarse.

El caso de Thaddeus pone de relieve las consecuencias de separar el amor y la apertura a la vida, y muestra cómo hay quienes eligen dar una segunda oportunidad a esos embriones considerados “sobrantes”. La familia Pierce no solo adoptó un embrión: en cierto sentido, rescató una vida humana que llevaba décadas en espera.

ConParticipación 

Fuente: 

[1] https://www.liveaction.org/news/worlds-oldest-baby-frozen-30-years-adopted/ 

[2] Ibid.
[3] Ibid

[4] Ibid.