Los funcionarios de Bangladesh están obligando a mujeres rohingya refugiadas a usar anticonceptivos. Ellas salieron de Myanmar huyendo del genocidio y muchas están en campos de Cox’s Bazar, una ciudad del sureste de Bangladesh [1].

En entrevista a The New Humanitarian, publicada el 29 de mayo del presente año, cinco mujeres informaron que los médicos y funcionarios del campamento en el que se encuentran insistieron en colocarles un dispositivo intrauterino (DIU). No son las únicas que han sufrido este tipo de presión, existen denuncias generalizadas en varios campamentos. El grado de coacción llegó al punto de que a cuatro de las mujeres entrevistadas, quienes habían dado a luz recientemente, se les dijo que no podrían registrar a sus hijos recién nacidos si no aceptaban el dispositivo. Cabe mencionar que estas prácticas de coerción reproductiva no son nuevas para el pueblo rohingya —minoría religiosa en Bangladesh—, pues una década antes de huir del país, el gobierno de Myanmar les había impuesto tener solo dos hijos como límite [2]. 

Activistas a favor del aborto, como la organización Ipas, aprovecharon la vulnerabilidad de estas personas para promover dicha prática en los campamentos Cox´s Bazar. Miembros de esta organización colaboraron con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) capacitando al personal sanitario de dichos campamentos en el tema del aborto y organizando talleres para promoverlo [3].

Es lamentable que mujeres refugiadas se vean forzadas a aceptar que se les implante un dispositivo anticonceptivo. En su condición de refugiadas esta decisión no es totalmente libre sino que está coaccionada. Es importante que los gobiernos de las naciones que admiten refugiados respeten los derechos humanos de estas personas.

ConParticipación 

Fuentes: 

[1] https://c-fam.org/friday_fax/bangladesh-accused-of-coercing-rohingya-women-to-use-contraceptives/

[2] Ibid. 

[3] Ibid.