En el marco del Día Mundial de la Población, que se conmemoró el 11 de julio, el Consejo Nacional de Población (Conapo) advirtió que México enfrenta una transición demográfica que se caracteriza por una disminución sostenida de los nacimientos, un aumento en la esperanza de vida y un acelerado proceso de envejecimiento poblacional. Actualmente hay 133.4 millones de habitantes en México, y si las tendencias de natalidad, mortalidad y migración permanecen como están, la población disminuirá a partir de 2050 [1].
De acuerdo con el Programa Nacional de Población 2026-2030, uno de los cambios más significativos ocurrirá hacia 2034, cuando las personas de 60 años y más superarán en número a los niños menores de 12 años. Esta nueva estructura poblacional implicará desafíos para los sistemas de salud, cuidados, vivienda, empleo y seguridad social, por lo que será necesario diseñar nuevas políticas públicas para responder a las necesidades de una población cada vez más longeva [2].
La reducción en los nacimientos no significa necesariamente que los jóvenes hayan renunciado a formar una familia. Según explicó Mirna Hebrero, coordinadora de Estudios Sociodemográficos y Prospectiva de la Secretaría Técnica del Conapo, las nuevas generaciones siguen manifestando ese deseo, pero con frecuencia retrasan la maternidad y la paternidad debido a factores como la incertidumbre laboral, las dificultades para acceder a una vivienda, los bajos ingresos y el impacto de crisis económicas [3].
El tema central del Día Mundial de la Población 2026, promovido por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), está enfocado precisamente en los jóvenes y en la necesidad de generar un entorno y condiciones que les permitan desarrollar el proyecto de vida que desean, incluyendo la posibilidad de formar una familia cuando así lo decidan. Asimismo, que puedan tener acceso a la educación, al empleo y a mejores oportunidades económicas [4].
Las proyecciones demográficas ya están sobre la mesa. Si la tendencia de baja natalidad continúa, para 2034 México tendrá más personas mayores de 60 años que niños menores de 12. Aunque esta realidad es ampliamente conocida, aún no se observa una estrategia integral que responda a la disminución de los nacimientos y fortalezca la formación de las familias. Sin embargo, existe un elemento esperanzador: los jóvenes siguen expresando su deseo de formar una familia. Esa aspiración representa una oportunidad que las instituciones deberían respaldar mediante políticas que reduzcan las barreras económicas y laborales que hoy llevan a muchos a posponer o incluso abandonar ese proyecto de vida. Una cultura de «no hijos» tiene un elevado costo social y económico para cualquier país.
Fuentes:
[2] Ibid.
[3] Ibid.
[4] Ibid.