Un informe de la Secretaría de Gobernación (Segob), elaborado en 2021 y difundido en 2023, reveló que el crimen organizado en México ha desarrollado estrategias sofisticadas para reclutar a niñas, niños y adolescentes a través de redes sociales, videojuegos y plataformas digitales. Según el documento, los cárteles analizan perfiles, rutinas y contextos familiares de menores de entre 6 y 17 años para contactarlos mediante engaños, promesas de dinero o empleo, e incluso amenazas. Este informe, impulsado por organizaciones civiles y presentado en espacios internacionales como la CIDH, evidencia que el reclutamiento infantil es una práctica que va en aumento y poco regulada en el país [1].
Los menores reclutados son utilizados en distintas actividades delictivas según su edad, desde mensajería, vigilancia y transporte de drogas en el caso de los más pequeños, hasta delitos graves como extorsión, secuestro o sicariato entre adolescentes. El fenómeno se agrava en contextos de pobreza, violencia familiar, deserción escolar y falta de oportunidades, lo que incrementa la vulnerabilidad de los jóvenes. Además, este proceso suele derivar en pérdida de libertad, integridad e incluso la vida de los menores, contribuyendo al deterioro del tejido social en diversas regiones, especialmente en estados con alta presencia del crimen organizado [2].
Este informe nos muestra una cruda realidad que se vive en México: el crimen organizado actúa sin escrúpulos ni límites, usando incluso a los más vulnerables para cumplir sus objetivos. El reclutamiento de menores no solo evidencia la degradación moral de estos grupos, sino también la urgencia de una respuesta social firme y coherente. Como sociedad, no puede haber espacio para la indiferencia, la justificación o la normalización de estas prácticas; cualquier forma de complicidad contribuye al crecimiento de los grupos criminales. Proteger a la niñez exige rechazar en todas sus formas el crimen y fortalecer los entornos familiares, educativos y comunitarios que protejan a los menores frente a estas amenazas.
ConParticipación
Fuentes:
[2] Ibid.