Colectivos de búsqueda de personas desaparecidas en Jalisco, liderados por agrupaciones como Madres Buscadoras de Jalisco, localizaron una fosa clandestina en el municipio de El Salto (del mismo estado) que contenía al menos 60 bolsas con restos humanos y 21 osamentas. Los trabajos de excavación en el predio, que operaba como lugar de inhumación ilegal desde 2010, comenzaron el pasado 25 de abril gracias a una denuncia anónima. Debido al tiempo que estuvo activo el terreno, ubicado a cinco kilómetros del Aeropuerto Internacional de Guadalajara, los buscadores temen que existan más víctimas ocultas, incluso debajo de las viviendas construidas recientemente en los alrededores [1].
Los integrantes del colectivo señalaron que es probable que el sitio continuara recibiendo cuerpos recientemente, ya que se extrajeron bolsas con restos que aún presentaban fluidos y tejido muscular. Este hallazgo sucede en medio de la inconformidad de las organizaciones civiles respecto a la disparidad de recursos públicos; las organizaciones critican que el Estado priorice la infraestructura y seguridad para el próximo Mundial de Fútbol 2026 en lugar de la búsqueda de personas desaparecidas. El caso se enmarca en un contexto crítico a nivel nacional, pues de acuerdo con datos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el registro nacional mexicano, el país enfrenta una «crisis doble» (desapariciones e identificación forense), superando actualmente las 133 mil personas desaparecidas, según según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) [2].
México sufre no solo el enorme número de desaparecidos sino también la lentitud o incluso la aparente pasividad de las autoridades para localizar a esos miles de mexicanos. El hecho de que sean las madres de los desaparecidos quienes tengan que llegar a localizar a sus seres queridos muestra una grave ausencia del Estado en la solución de este problema.
ConParticipación
Fuentes:
[2] Ibid.