Hace algunos días, el futbolista Javier “Chicharito” Hernández hizo unas declaraciones en sus redes sociales sobre la mujer y las relaciones de pareja, las cuales han generado un intenso debate. Hay quienes a toda costa buscan cancelarlo y hay algunos otros que parecen estar totalmente de acuerdo con él. Te compartimos algo de lo que dijo: “Mujeres, están fracasando, están erradicando la masculinidad, haciendo a la sociedad hipersensible” y “encarnen su energía femenina, cuidando, nutriendo, recibiendo, multiplicando, limpiando, sosteniendo el hogar, que es el lugar más preciado para nosotros los hombres” [1].
Más allá de la polémica y de la forma en que lo expresó, ConParticipación y Un Día Por Todas —organización con la que trabajamos mano a mano para promover la dignidad de la mujer—, queremos aprovechar la conversación para hacer algunas reflexiones sobre el papel de la mujer, la complementariedad con el hombre, y la verdadera igualdad dentro de un proyecto común de vida.
Hombres y mujeres: complementarios, no enemigos
Partimos de una premisa fundamental: hombre y mujer son complementarios. En un matrimonio o relación de pareja los roles no deberían interpretarse como luchas de poder ni como instrumentos de dominio, sino como expresiones de un proyecto común que rebasa a cada persona individualmente.
Sin embargo, vivimos en una sociedad inestable y cambiante, donde ya no existen valores firmes ni referencias compartidas sobre lo que significa ser hombre o mujer. Esta “sociedad líquida” tiende a disolver las verdades duraderas y a reemplazarlas por ideas pasajeras, según las emociones o intereses del momento. En ese ambiente, el hombre y la mujer ya no se ven como aliados o complementarios, sino como dos individuos aislados que muchas veces se enfrentan. En lugar de fomentar una comunidad basada en el amor y el compromiso, se promueve la idea de que cada uno debe buscar su realización por separado, e incluso en oposición al otro.
Aquí surge una pregunta de fondo: ¿por qué hemos llegado al extremo de pensar que solo hay dos opciones opuestas y enemigas entre sí —o la mujer se realiza negando al hombre, o el hombre lidera anulando a la mujer— cuando la plenitud se encuentra precisamente en un proyecto compartido?
Igualdad no es hacer todo en cantidades iguales
En el matrimonio y en cualquier proyecto común, sí existen roles y servicios mutuos. Negarlo sería negar la vida diaria. El problema no está en que haya responsabilidades distintas, sino en creer que la igualdad significa dividir todo exactamente a la mitad.
Si lo pensamos así, caeríamos en el absurdo: el hombre lavando la mitad de un plato y la mujer la otra mitad, el hombre tendiendo un lado de la cama y la mujer el otro. Eso no es igualdad, es resentimiento repartido. La verdadera igualdad entre hombre y mujer surge cuando ambos asumen plenamente la responsabilidad del proyecto de vida que comparten, dialogan sobre lo que cada uno aporta, y se comprometen a dar lo mejor de sí en constante comunicación.
Claro, si ese servicio no es recíproco y uno de los dos carga solo con las tareas de la familia, naturalmente la relación se resiente. Por eso es esencial reconocer talentos, dialogar y distribuir responsabilidades de manera justa, de forma que todo se acomode a las necesidades de la pareja.
Liderazgo en el matrimonio: comunicación, no autoritarismo
El liderazgo dentro de una relación no debería entenderse como una forma de autoritarismo. En la sociedad actual, más que un mando único, el matrimonio se construye a base de acuerdos, comunicación y responsabilidad compartida.
Hay parejas que deciden que, en ciertos temas donde hay conflicto, la decisión final la tome quien tenga más conocimiento o responsabilidad sobre ese aspecto. Por ejemplo, en temas de crianza y educación de los hijos, suele ser la madre quien lleva el peso principal. No es que el hombre sea ajeno o no tenga voz, sino que por lo general es un tema en el que la mujer tiene mayor participación. En cuestiones de patrimonio, a veces es el padre. Cada familia es diferente, lo importante es que estos acuerdos nazcan del diálogo y no de la imposición.
Lo que revela la polémica del Chicharito
Lamentamos la forma en que el “Chicharito” expresó estas ideas, generando polémica en una sociedad que necesita construir puentes más que nunca. Sin embargo, tras la controversia, queremos aprovechar el momento para reflexionar. ¿Qué hay detrás de una afirmación como “las mujeres están fracasando”? ¿Qué lleva a alguien a decir esto? Este tipo de posturas afectan a la igualdad entre hombres y mujeres precisamente porque asumen una anulación del proyecto en común y por tanto invisibilizan la responsabilidad masculina y sus talentos propios.
El Chicharito planteó varias opiniones sobre la feminidad y la masculinidad. Dijo que las mujeres están “erradicando la masculinidad”, que deben “encarnar su energía femenina” y que “no le tengan miedo” a ser mujeres. En parte, vemos que responde a una realidad: hay corrientes de un feminismo radical que, al negar la maternidad como una opción valiosa y al presentar al hombre como enemigo, han alimentado una visión distorsionada de la relación entre sexos. Es cierto que el feminismo ha logrado avances incalculables en derechos y reconocimiento de la dignidad de la mujer, pero cuando llega a extremos de plantear que la mujer es autosuficiente y pretende que su “realización absoluta” es en el trabajo profesional y no en la familia, también priva a la mujer de una parte esencial de su identidad: la capacidad de dar, nutrir y multiplicar —características sobre la mujer que justamente mencionó Chicharito— tanto biológica como psicológicamente.
Desde ahí se entiende por qué Hernández afirmó: “No le tengan miedo a ser mujeres”. Muchas sienten ese anhelo de desarrollarse en una familia, pero la sociedad las empuja a verlo como inferior o secundario.
Por otro lado, cuando él dice que las mujeres “están erradicando la masculinidad”, probablemente refleja también una crisis de los hombres. Creemos que las mujeres deben hacerse cargo de una feminidad capaz de abrazar proyectos en común con los hombres. Ellos, a su vez, deben aprender a mantener su identidad masculina y proponerla a las mujeres.
Recuperar el proyecto común
Tanto en ConParticipación como en Un Día Por Todas creemos que la clave está en dejar de ver al hombre y la mujer como enemigos y redescubrirnos como aliados. La verdadera igualdad no es un 50/50 mecánico ni la anulación de las diferencias, sino un proyecto de amor donde cada uno da lo mejor de sí, reconociendo y honrando los talentos del otro.
Las palabras del “Chicharito”, aunque polémicas, abren un espacio necesario: volver a preguntarnos qué significa ser mujer y ser hombre hoy, y cómo podemos reconstruir un proyecto común que nos devuelva la plenitud como personas, parejas y familias. Y tú, ¿qué piensas al respecto? Nos encantará saber tu opinión, la cual puedes compartirnos en nuestras redes sociales.
Fuentes:
[1] https://www.instagram.com/reel/DMLhCEvSsEr/?igsh=aGV0YTZlNGI2ZDZ1
https://www.instagram.com/reel/DMQi-qggKa-/?igsh=MWxpNW0zYzFqMzRwZA==