En este blog continuamos el análisis de lo ocurrido en el Rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco, donde lamentablemente el colectivo Guerreros Buscadores encontró restos de huesos calcinados, e indicios de que ese lugar funcionaba como un centro de reclutamiento de grupos delictivos. Estos hechos nos hablan de un nivel de violencia preocupante en nuestro país, de lo cual podemos detonar una serie de reflexiones. 

Una desvinculación forzada por el crimen organizado

Como se informó, este rancho era empleado por el crimen organizado, se cree que específicamente lo utilizaba el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), para reclutar y entrenar de manera forzada a jóvenes para ser parte de sus comandos armados. 

Por varios años, el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco y otros grupos similares, han denunciado que los jóvenes eran atraídos a través de ofertas de trabajo engañosas con sueldos atractivos. Muchos de estos jóvenes terminaron en sitios como el de Teuchitlán.

Una denunciante que se comunicó con Indira Navarro, una de las voceras de Guerreros Buscadores de Jalisco, señaló que a este lugar llegaban cientos de jóvenes que eran sometidos a prácticas inhumanas, entre ellas la tortura y coerción. En el rancho fue identificado un espacio de entrenamiento táctico y otro para acondicionamiento físico. A su vez, había presencia de casquillos, armas y chalecos [1].

David Saucedo, consultor de seguridad, expresó que este tipo de espacios se encuentran aislados de los entornos urbanos debido a que en ellos se realizan detonaciones, explosivos y gritos por prácticas de tortura. Es por ello que requieren privacidad. Así mismo, están cerca de la ciudad, pues es el medio que los abastece de reclutas. “El reclutamiento voluntario o forzado es una práctica común de la estructura criminal de los carteles, sirven para formar halcones (vigilantes), sicarios y narcomenudistas, y son gestionados por ex militares y mercenarios”, expresa Saucedo. El criminólogo indicó que a estas “academias” ingresan prospectos narcotraficantes por voluntad propia, pero se estima que un 40% llegan de manera forzada [2].

Por otro lado, el 23 de marzo se informó a través de una nota periodística que el ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el Congreso Nacional Indígena (CNI) junto con otras organizaciones y colectivos de México, expresaron mediante una carta su repudio a lo que llamaron una “campaña de desprestigio y criminalización” en contra de los padres, madres y familias buscadoras de los desaparecidos en México por parte de lo que ellos llamaron “gobiernos corruptos y grupos delictivos”. Haciendo alusión a los hallazgos de colectivos de madres buscadoras en el rancho Izaguirre, expresaron: “Repudiamos la campaña de desprestigio y criminalización que hacen al unísono gobiernos corruptos y grupos delictivos en contra de las madres, padres y familias buscadoras”. Además hicieron una denuncia fuerte: “Aunque le llamen como quieran y pretendan justificarlo criminalizando a las víctimas, es un centro de exterminio (el de Teuchitlán) al servicio del capital, el mismo que sostienen y protegen quienes dicen gobernar este país”. En esta carta las organizaciones y grupos citados acusan a las autoridades de todos los niveles de gobierno por la impunidad y porque desde su perspectiva brindan protección a los cárteles criminales, en particular al CJNG [3].

Reflexiones del caso Teuchitlán

  • Además de que este caso provoca dolor al pensar en las víctimas y sus familias, los hechos ocurridos generan impotencia, ya que México es un país en el que la inseguridad y la violencia están en altos niveles desde hace ya algunos años.
  • Al parecer existe en la población una desensibilización ante estos casos de violencia y crueldad sistémica, ya que es frecuente verlos en los medios de comunicación.
  • Parece ser que hoy los enemigos son los migrantes, los jóvenes vulnerables, las mujeres. Se encuentran estos centros de adiestramiento, casas de seguridad y con relativa frecuencia se escucha del hallazgo  de fosas clandestinas.
  • Se ha perdido el aprecio a la vida y a la dignidad humana. Las víctimas son reclutadas en contra de su voluntad, separadas de su familia, sufren una degradación humana, tortura y la muerte.
  • La falta de oportunidades laborales puede ser una de las razones para que los jóvenes caigan en estafas de ofertas de trabajo muy atractivas. Habría que crear más trabajos, particularmente para los jóvenes. Se requieren alianzas o estrategias donde el gobierno y la iniciativa privada trabajen en conjunto para este fin.
  • Tras años de desapariciones, crueldad y asesinatos en México, pareciera que el Estado queda en deuda  para frenar esta tragedia definitivamente, ante las demandas de justicia de las familias de desaparecidos, y a veces pareciera que construyen una narrativa positiva sobre la seguridad en el país.
  • Observamos que el aprecio de la vida humana parece que se da de manera selectiva, es decir, pareciera que a las personas solo les importa lo que les ocurra a los miembros de su familia, pero si algo sucede con externos, entonces lamentablemente hay indiferencia.  La dignidad humana es universal, inalienable, inherente. 
  • La deshumanización en estos lugares. Testimonios de sobrevivientes relatan el maltrato, sed, hambre, los golpes y humillaciones por las que pasan. Hay un hecho narrado por una periodista que investiga estos crímenes: “¿Quieres ir a tu casa?” les preguntó un líder de los que tenían retenidas a varias personas en uno de esos lugares. Diecisiete levantaron la mano y los pusieron a pelear. Los que iban cayendo, eran asesinados. Los sobrevivientes arrastraban a los caídos y se les pedía que los cuerpos “los echaran a los elotes”, es decir, al fuego . No podemos normalizar acciones como estas.

Algunos indicios de esperanza

Un aspecto para celebrar es la movilización de los ciudadanos para ayudar a encontrar a desaparecidos, asimismo, los testimonios de quienes lograron escapar de estos lugares, y sin temor a ser detenidos de nuevo, se atreven a declarar para brindar información de otros jóvenes, sea que estén vivos o que hayan muerto. 

El pasado 15 de marzo, diversos colectivos, organizaciones de derechos humanos y ciudadanos se unieron para manifestarse en distintos estados de la república y exigir justicia. A través de una jornada de luto nacional se buscó honrar la memoria de las víctimas. México se encuentra de luto por Teuchitlán [4].

Que la indignación de estos actos nos mueva a la acción: no podemos normalizar estos actos delictivos, hay que dolernos y ser solidarios con quien sufre a causa de un familiar desaparecido. Es nuestro deber como ciudadanos exigir justicia y rendición de cuentas por parte de nuestros gobernantes. Esta crisis de desapariciones que vivimos en México debe resolverse. 

ConParticipación

Fuentes:

[1] https://www.bbc.com/mundo/articles/cn892gwxlv4o

[2] https://www.bbc.com/mundo/articles/cx2g4kpz3nvo

[3] https://aristeguinoticias.com/230325/mexico/ezln-cni-y-organizaciones-repudian-campana-de-desprestigio-y-criminalizacion-contra-buscadoras/

[4] https://aristeguinoticias.com/150325/mexico/mexico-de-luto-por-teuchitlan-ciudadania-pide-justicia-por-las-victimas-de-desaparicion/