María Martínez Gómez o “María de Himalaya” como se le conoce comúnmente, es una mujer que antes era abortista y ahora es provida. Ella practicaba el alpinismo; en una ocasión le llamaron desde Nepal para solicitar su ayuda ya que un sismo había sacudido el área del Everest y requerían gente preparada, y fue ahí donde cambió su vida [1].

María de Himalaya está realizando una gira por toda la República Mexicana para contar su testimonio de transformación. Esta gira la promovieron varias asociaciones, principalmente «Los inocentes de María». En Monterrey ya se presentó el pasado 13 de agosto. A continuación el detalle con las fechas de su gira:

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Te invito a que asistas a alguna de las conferencias para que escuches su impactante historia.

María cuenta que ella asistía los abortos en la clínica en la que trabajaba en Bilbao, España. Dice que se encargaba de recibir a las mujeres que iban a abortar. Las separaba y las conducía al quirófano donde el ginecólogo cometería el aborto. Cuenta que muchas mujeres entraban en una especie de estado de shock cuando eran conducidas a la sala de recuperación después de haberse cometido el aborto [2]. En un reportaje realizado por Aleteia respecto a su testimonio, María comenta al respecto lo siguiente:

Mi trabajo consistía en que las mujeres que abortaran no dieran problemas (…) Cada 15 minutos pasaba una mujer’. Y sin pelos en la lengua afirma: ‘Las aislamos para que no haya arrepentimiento ni marcha atrás’. De hecho, explica algo de lo que no se habla: una vez practicado el aborto, muchas van en shock y creen que todavía no ha sucedido. Llega el arrepentimiento y quieren volver a casa. Pero ya es demasiado tarde. El papel de María consistía en tranquilizarlas y despedirlas. ‘Todo era por dinero, un negocio’. ‘Mi corazón estaba suficientemente endurecido para no sentir y mi conciencia estaba adormilada’. ¿Por qué lo hacía? ‘Creía que estaba haciendo lo correcto y que la mujer que abortaba tenía derecho a una vida tranquila y sin problemas’. Por su parte, ‘yo quería pagar mi hipoteca, comprar un coche, irme de vacaciones…’. Ella la encargada -entre otras tareas- de vaciar el cubo donde se depositaban los restos del feto abortado: ‘en mi automentira me había dicho que eran coágulos de sangre’ ” [3].

Dice que en el primer aborto en el que participó vio un piecito y le preguntó a otra enfermera que estaba con ella si era un pie, a lo cual la otra mujer le respondió que si quería seguir en ese trabajo debía pensar que eso no había sido un pie, sino un coágulo [4].

Sin embargo, estando en Katmandú, escuchó una voz que le hizo abrir los ojos y darse cuenta de la realidad de lo que sucedía al cometer el aborto: es quitarle la vida a un ser indefenso. Desde entonces se dedica a dar su testimonio en distintos lugares del mundo. Para crear conciencia de la realidad del aborto, María ha dicho: “Las manos que veis aquí hubo un tiempo que estuvieron manchadas de la sangre de inocentes. Trabajé en una clínica abortista durante unos cuantos años practicando abortos como enfermera” [5].

No te pierdas el impactante testimonio de esta mujer y cómo estando en el Himalaya tuvo una experiencia que la hizo cambiar de vida radicalmente. Escucharla nos motivará todavía más a seguir defendiendo la vida desde la concepción y a ser más contundentes al decir que nunca el asesinato de un inocente será la solución. ¡Salvemos las dos vidas!

ConParticipación

 

Fuentes:

[1] https://es.aleteia.org/2019/05/30/enfermera-abortista-se-arrepiente-al-escuchar-una-voz/
[2] Ibíd.
[3] Ibíd.

[4] https://www.aciprensa.com/noticias/practico-abortos-intento-suicidarse-pero-se-encontro-con-jesus-en-nepal-video-48405