Te contamos en la primera parte de este blog que hace unos días la Mtra. Verónica Martínez Fernández impartió una conferencia sobre el tema de violencia vicaria en un evento organizado por la Arquidiócesis de Monterrey y coordinado por ConParticipación. Dados sus conocimientos en Derecho Constitucional y su experiencia trabajando con los legisladores de Nuevo León, la Mtra. Verónica pudo darnos una perspectiva amplia sobre el marco jurídico de este delito [1].
Un marco legal para el cambio
La Mtra. Martínez expuso que dentro del marco normativo en México acerca de este tema, algunas de las disposiciones más relevantes incluyen:
- Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: el artículo 19, que contempla prisión preventiva por violación sexual contra menores y feminicidio.
- Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia: en el artículo 6 reconoce la violencia vicaria como una modalidad específica de violencia.
- Código Penal Federal: el artículo 343 Bis, que establece penas de prisión y pérdida del derecho a pensión alimenticia para quienes cometan violencia familiar, aumentando las penas si esta es ejercida a través de una tercera persona.
- Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares: reconoce la violencia vicaria como un delito y establece medidas provisionales para proteger a las víctimas.
Aunque estas disposiciones representan un avance, queda pendiente garantizar su correcta aplicación, así como fomentar el acceso efectivo a la justicia para las mujeres y sus hijos.
Añadimos nosotros que es preciso evitar a toda costa una justicia asimétrica, es decir, que no se proteja a los hombres ante injusticias similares.
¿Qué podemos hacer como sociedad?
Desde ConParticipación, creemos firmemente que la erradicación de la violencia vicaria es posible, pero requiere un esfuerzo conjunto.
Algunas acciones clave incluyen:
- Ampliar las redes de apoyo: crear espacios seguros donde las mujeres y sus hijos puedan encontrar refugio y respaldo emocional.
- Garantizar pensiones alimenticias dignas: asegurar que las pensiones alimentarias sean suficientes para cubrir las necesidades básicas y evitar que las mujeres permanezcan en entornos de violencia.
- Sensibilizar a la sociedad: implementar campañas que visibilicen la violencia vicaria y fomenten una cultura de respeto e igualdad.
- Capacitar a las autoridades: brindar formación especializada a jueces, policías y personal judicial para que puedan identificar y atender casos de violencia vicaria de manera efectiva.
- Promover políticas públicas preventivas: trabajar en medidas que reduzcan las desigualdades entre hombres y mujeres, además de evitar normalizar cualquier forma de violencia contra la mujer.
La erradicación de la violencia vicaria es una tarea compleja, pero no imposible. Avanzar hacia una solución requiere no solo leyes adecuadas, sino también un cambio profundo en las actitudes y acciones de todos los sectores de la sociedad.
Desde ConParticipación, invitamos a nuestros lectores y a los tomadores de decisiones a involucrarse, a exigir justicia y a trabajar en conjunto para transformar esta realidad. El compromiso colectivo puede ser el catalizador que ponga fin a esta forma de violencia, de forma que se puedan garantizar entornos seguros y dignos para todas las familias.
La solución está en nuestras manos. Hablemos, actuemos, cambiemos.
ConParticipación
Fuente:
[1] Mesa de tesis “Violencia vicaria”, 25 de octubre de 2024, https://www.youtube.com/watch?v=4ioGWotwObw .