La violencia vicaria: un llamado urgente

Hace unos días la Mtra. Verónica Martínez Fernández impartió una conferencia en sobre el tema de violencia vicaria en un evento organizado por la Arquidiócesis de Monterrey y coordinado por ConParticipación. Verónica es licenciada en Derecho, maestra en Derecho Constitucional y gobernabilidad, asesora jurídica del Congreso de Nuevo León, coordinadora de enlace legislativo de la Cámara de la Industria de la Transformación de Nuevo León (CAINTRA), y docente en la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) en la facultad de Derecho [1].

La violencia vicaria es una forma de agresión que ha estado presente durante años, pero que, hasta hace poco, permanecía invisibilizada tanto en la sociedad como en las leyes. Esta forma de violencia no solo daña directamente a las mujeres, sino que utiliza a sus seres queridos, principalmente a sus hijos, como instrumentos de control y daño emocional.

Desde ConParticipación, hacemos un llamado a la reflexión y a la acción. Esta problemática es más que una cuestión legal, es una realidad que lastima los derechos fundamentales de mujeres, niños y adolescentes, y que requiere un compromiso activo de todos los sectores de la sociedad. En este blog hacemos un resumen de la conferencia que impartió la Mtra. Martínez.

¿Qué es la violencia vicaria?

Para entender la violencia vicaria, es importante diferenciarla de otras formas de violencia.

  • En la violencia familiar el daño puede provenir de cualquier miembro del núcleo familiar hacia otro, sin importar si es hombre o mujer. 
  • La alienación parental, por su parte, ocurre cuando uno de los progenitores  manipula o condiciona la relación de los hijos con el otro progenitor, es decir, busca separar a los hijos del otro progenitor, afectando negativamente su vínculo con él o ella.
  • La violencia vicaria, en cambio, tiene un enfoque específico: es ejercida por un hombre hacia una mujer, pero utiliza a una tercera persona como medio de daño. Esta tercera persona suele ser el hijo o los hijos de la mujer, quienes quedan atrapados como víctimas indirectas en un ciclo de manipulación y abuso.

Esta forma de violencia puede manifestarse de diversas maneras, desde amenazas del agresor con quitar la custodia de los hijos o impedir el divorcio, hasta situaciones extremas, como el as3sinato de los menores. Aunque el objetivo principal del agresor es la mujer, los niños terminan sufriendo daños profundos e irreparables.

El término “violencia vicaria” fue introducido en 2012 por Sonia Vaccaro, psicóloga argentina, al identificar un vacío legal que no consideraba esta forma específica de violencia. Su visibilización es un paso fundamental para su erradicación, pero aún hay mucho por hacer [2].

Un fenómeno que no conoce fronteras

A nivel internacional, España se ha convertido en un referente al abordar la violencia vicaria mediante la Ley Orgánica para la Protección de las Personas Huérfanas Víctimas de la Violencia Vicaria. Este marco legal no solo busca sancionar a los agresores, sino también proteger de manera integral a las víctimas, especialmente a los menores afectados.

En México, aunque hemos avanzado, los retos son considerables. La Ciudad de México fue pionera al incluir la violencia vicaria en su legislación dentro de la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, un modelo que inspiró a otros estados como Nuevo León, Yucatán, Puebla y Zacatecas a adoptar medidas similares. Sin embargo, la existencia de leyes no siempre garantiza una implementación efectiva.

Obstáculos en la lucha contra la violencia vicaria

Desde ConParticipación reconocemos que enfrentar la violencia vicaria requiere superar las barreras que perpetúan el problema.

Algunas de estas barreras incluyen:

  1. Falta de atención oportuna: las denuncias de violencia vicaria suelen quedarse en trámites burocráticos, sin que las víctimas reciban el acompañamiento necesario.
  2. Pensiones alimenticias insuficientes: muchas mujeres se ven obligadas a soportar situaciones de abuso debido a que las pensiones decretadas no son suficientes para cubrir las necesidades básicas de sus hijos.
  3. Normalización de la violencia: la violencia vicaria se inserta en una cultura que tolera la desigualdad entre hombres y mujeres, además de que perpetúa roles de poder que limitan la autonomía de las mujeres además de que perpetúa roles que no ayudan a la relación, complementariedad y respeto entre hombres y mujeres. 
  4. Carencia de redes de apoyo: muchas mujeres no cuentan con sistemas de respaldo que les permitan salir de estas situaciones sin comprometer el bienestar de sus hijos.

Un compromiso de todos

La violencia vicaria no es un problema aislado, es un reflejo de una deuda social hacia las mujeres y sus hijos. Su erradicación es una tarea pendiente que requiere el compromiso de todos los sectores, desde el gobierno hasta la ciudadanía.

En ConParticipación reafirmamos nuestro compromiso de visibilizar esta problemática, abogar por la justicia, y construir una sociedad donde nadie, ni mujeres ni hijos tengan que vivir bajo el yugo del miedo y la violencia.

ConParticipación

Fuentes:
[1] https://www.youtube.com/watch?v=4ioGWotwObw
[2] https://www.soniavaccaro.com/acerca-de-3/libros