“Cuando el río suena, agua lleva”. Este refrán muy bien podría aplicarse a la situación que vivimos actualmente en nuestro país. En México hay una gran inquietud social por las diferentes crisis que vivimos. ¿Hay algo que podamos hacer los ciudadanos? Esa es una pregunta que probablemente tú te hayas hecho o te estés haciendo. En ConParticipación estamos convencidos de que no solo podemos, sino que es necesario que los ciudadanos participemos para cambiar la realidad del país, y de hecho, no hacerlo tiene sus consecuencias. Te invitamos a que sigas leyendo el blog pues profundizaremos en todos estos temas.
Lo que está pasando en México
México, nación de gran riqueza natural y cultural, de gente hospitalaria, trabajadora, con gran potencial productivo y económico, está pasando por diferentes crisis que han llegado a un nivel difícil de ignorar. Nada que no sepas ya: índices altos de violencia e inseguridad, incremento de la influencia y poder del crimen organizado, falta de abastecimiento de medicamentos e insumos médicos, pobre nivel educativo, sistema de justicia deficiente, acciones o decisiones políticas que no siempre responden a los intereses de la ciudadanía, por mencionar algunas problemáticas.
En medio de estas crisis, el 1.º de noviembre sucedió un hecho que incrementó aún más el clima de tensión que se vive en México: el asesinato de Carlos Manzo, quien fuera alcalde de Uruapan, población del estado de Michoacán. Lamentablemente el asesinato de funcionarios no es algo nuevo en nuestro país. En lo que va del mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum, suman ya diez alcaldes a los se les ha quitado la vida (Manzo fue el décimo) [1]. Sin embargo, es posible que la muerte de Manzo haya acentuado la preocupación por lo que se vive en nuestro país, pues él ya había advertido que había recibido amenazas por las denuncias que hacía sobre el control del crimen organizado que había en su municipio. De hecho, se dio a conocer que contaba con protección de personal de la policía municipal y elementos de la Guardia Nacional. Estos hechos, sumados a la forma en que ocurrió el asesinato —fue baleado en un evento público—, nos hablan de la influencia y control que ha alcanzado el crimen organizado, el cual no se detuvo a cometer este crimen en un evento donde había familias y niños.
Las reacciones
- Indignación social
La muerte de Manzo desató reacciones en todo el país. El común denominador fue la preocupación por un estado de derecho fallido, en el que este tipo de crímenes se cometen con frecuencia y en el que pocas veces la justicia se ejecuta con eficacia o cabalmente. A Manzo no le daba miedo denunciar las acciones del crimen organizado en su estado, estaba a favor de la “mano dura” contra este tipo de delincuencia y por ello empezó a ser muy popular. El sentimiento de injusticia e inconformidad por la impunidad e inacción del gobierno creció al conocerse su muerte y al difundirse una publicación de redes sociales en la que Manzo pedía a la presidenta Claudia Sheinbaum y al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, que no dejaran solo a Uruapan “en el combate de los delitos federales que le corresponde a la Federación atender». En este mensaje Manzo criticaba también que se hubiera retirado a 200 elementos de la Guardia Nacional del municipio, lo que para él exponía más a dicha localidad a la acción del crimen organizado [2].
- La marcha “Generación Z”
Tan solo dos semanas después del asesinato de Manzo, se dieron marchas en algunas ciudades del país organizadas por un movimiento que se ha autodenominado “Generación Z”. Cabe aclarar que el término generación Z define a un grupo de la población nacida aproximadamente entre 1997 y 2012, de modo que quienes pertenecen a esta generación están en un rango de entre los 13 y 28 años.
Se ha informado que este movimiento surgió en redes sociales, a partir de lo ocurrido en Nepal. En septiembre de 2025 el gobierno de dicho país bloqueó 26 redes sociales. Jóvenes —principalmente de la Generación Z— protestaron hasta lograr que la medida fuera revertida y que el primer ministro KP Sharma Oli renunciara. La presión social continuó hasta lograr el nombramiento de Sushila Karki como primera ministra interina, resultado de negociaciones con los líderes juveniles que exigían cambios políticos de fondo. El movimiento ha surgido también en países como Marruecos, Perú y Madagascar, en los que han circulado convocatorias para que los jóvenes salgan a las calles a manifestarse por las problemáticas de sus países [3].
En México, el movimiento tomó fuerza tras el asesinato Carlos Manzo, hecho que como ya comentamos, generó indignación social. Una convocatoria viral llamó a jóvenes a marchar el 15 de noviembre en distintos estados, incluida la Ciudad de México. Entre las exigencias de este movimiento estaban el alto a la violencia, mayor acceso a la educación y mejores condiciones laborales. Aunque actores políticos intentaron vincularse, cuentas asociadas al movimiento insistieron en su carácter apartidista. La marcha en CDMX terminó con incidentes violentos, 29 detenidos y 19 carpetas de investigación abiertas por la Fiscalía capitalina [4], aunque en otros estados no hubo violencia. Diferentes medios de comunicación reportaron que se realizaron marchas de este mismo movimiento en Michoacán, Aguascalientes, Estado de México, Tlaxcala, Guerrero, Yucatán, Durango, Chihuahua, Nuevo León y Chiapas, entre otros [5].
Nuestro análisis: necesitamos participar
Nos preocupa que al hablar de este movimiento se empiece a señalar a grupos políticos, se hable de distintos tipos de intereses o intenciones, o se intente desviar la atención con otras noticias, en lugar de atender las causas que originaron esta inquietud y movilización social. La convocatoria y las manifestaciones son consecuencia del hartazgo que viven los mexicanos con respecto a las situaciones que describimos al inicio de este blog. No parece haber un enfoque a solucionar las problemáticas, o si han surgido estrategias son más bien una reacción al reclamo social, como es el caso del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, del que aún faltaría ver los resultados. Hay muchos asuntos inconclusos: no se da una respuesta efectiva a la problemática de las desapariciones de personas, la crisis de salud ha escalado al punto de que no existen suficientes quimioterapias para quienes sufren de cáncer, y hasta personal del sector salud ha declarado el rezago que existe en tratamientos y cirugías porque no hay suficientes insumos y recursos. El poder del crimen organizado es cada vez mayor, pide derecho de piso y se adueña de la economía en distintas zonas del país…la lista puede seguir.
Nos parece que en medio de todo esto hay algo positivo: la ciudadanía está empezando a reaccionar. Las marchas son una forma en que el pueblo está expresando su inconformidad, pero cabría preguntarse ¿es así como se solucionarán los problemas? Pensamos que las marchas son apenas un primer paso. Significan una toma de conciencia de la gente de que hay que hacer algo ya. Otro punto importante es que observamos que son los jóvenes los que están empujando a que se haga un cambio, pues sea o no que se hayan sumado otro tipo de actores al movimiento Generación Z, vemos que están reaccionando y pidiendo acciones para solucionar los problemas. Y no podemos desoír su voz.
Decíamos que las marchas son un primer paso ¿pero qué más se puede hacer? Aquí es en donde entra uno de los temas que de hecho es parte de la razón de ser de ConParticipación: la participación ciudadana. Mirón Lince afirma que “el funcionamiento óptimo de la democracia requiere de una ciudadanía involucrada, informada, participativa y vigilante de la actuación de sus autoridades” [6]. Es decir, no podemos esperar que el rumbo del país vaya hacia donde lo deseamos los ciudadanos si no intervenimos, si no participamos. Sin participación no es posible una verdadera democracia.
La participación puede tomar muy variadas formas, existe un tipo de participación establecida las leyes y normas, que se le denomina institucionalizada, y hay otra que surge desde la sociedad (sin necesidad de usar canales institucionales) a la que se llama autónoma. En la primera tenemos, por supuesto, el voto y los mecanismos de participación ciudadana, como la consulta popular, la iniciativa ciudadana, la revocación de mandato, las candidaturas independientes, el presupuesto participativo, el referéndum, el plebiscito, las audiencias públicas, entre otros. ¿Sabías que existen estos mecanismos? Es importante que como ciudadanos los conozcamos y sepamos cómo funcionan pues a través de ellos podemos influir en las decisiones del gobierno. Por su parte la participación autónoma puede ser desde escribir una carta a un diputado, debatir temas políticos con amigos, hasta participar en un movimiento, como fue el caso del llamado Generación Z.
Como ciudadanos tenemos obligaciones, hay algo que se espera de nosotros, de hecho, la ciudadanía se entiende como la capacidad de las personas de influir sobre el destino de la comunidad [7]. Si pensamos que con votar es suficiente estamos equivocados.
¿Qué sigue?
Seguir insistiendo a las autoridades que se enfoquen en solucionar los problemas más urgentes. Puedes unirte a organizaciones como ConParticipación y otras, que defienden los valores fundamentales y fomentan la participación. Puedes formar parte de las marchas cuando se convoquen, si así lo deseas, pero también puedes, por ejemplo, organizarte con los miembros de tu colonia y emprender acciones para mejorar la seguridad. Puedes dar algo de tu tiempo para formar a líderes jóvenes que tengan la inquietud de ayudar al país. El cielo es el límite. Lo importante es no quedarnos pasivos, esperando a que el gobierno solucione todo. Cada uno puede emprender una pequeña, mediana o gran acción para contribuir a solucionar alguna de las problemáticas. ¿A qué te vas a comprometer? Te animamos a escribirnos a través de nuestras redes sociales y a compartirnos lo que piensas.
Fuentes:
[2] https://www.bbc.com/mundo/articles/c4gkpy73vpmo
[6] https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/13/6141/16.pdf
[7] https://farodemocratico.juridicas.unam.mx/que-es-ser-ciudadano-y-que-es-ser-ciudadana/