Del 24 al 27 de septiembre de este año se realizó la 43.ª edición del Congreso Nacional Masónico de Grados Filosóficos en dos sedes oficiales: el Senado de la República y el antiguo Senado en Xicoténcatl. La cuota por congresista fue de $3 450 MXN y por acompañante era de $2 450 MXN. En esta ocasión se permitió pagar $6 000 MXN para obtener el grado máximo dentro de la masonería. Si se logró reunir la asistencia estimada, que era de quinientas personas, la recaudación mínima fue de $1.7 millones de pesos, sin contar acompañantes [1].
El congreso tenía autorización oficial y entre otras figuras de la política participaron la senadora Yeidckol Polevnsky, el senador Francisco Chíguil Figueroa y la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada. Esto contrasta con la cancelación en junio, del evento privado “Unlock AI Woman” en el Senado por prohibición de lucro con recursos públicos, y convertiría a este congreso masónico en el primer evento privado en recintos oficiales avalado por varios miembros del gobierno [2].
El hecho de que se manifieste abiertamente la relación entre la masonería y el gobierno es algo que no se había visto. Desde hace más de un siglo se ha impedido cualquier expresión religiosa en nombre del Estado laico. Por eso, es importante que exista congruencia: si se intenta que los ciudadanos vivamos como si Dios no existiera en la esfera pública, entonces el mismo Estado está siendo incongruente al evidenciar su cercanía con organizaciones como la masonería.
ConParticipación
Fuentes:
[1] https://x.com/AztecaNoticias/status/1970343279100149908?t=pRaFRKH42xx9EWVaiBNE1w&s=08
[2] Ibid.