El año 2025 concluyó, entre otras noticias, con el trágico descarrilamiento del Tren Interoceánico en Oaxaca sucedido el pasado domingo 28 de diciembre de 2025. A través de investigaciones encabezadas por la Fiscalía General de la República (FGR) y la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario, se analiza la caja negra de la locomotora para determinar si las causas fueron fallas técnicas o un posible exceso de velocidad [1].
La tragedia ha puesto bajo un riguroso examen la seguridad de este proyecto mientras los sobrevivientes y familiares de las víctimas exigen justicia y transparencia. Según los reportes, el incidente “puso el foco en la seguridad operativa de uno de los proyectos de infraestructura más emblemáticos de México y en la necesidad de esclarecer con rigor las causas que llevaron a un siniestro de esta magnitud”. Por su parte, el Gobierno Federal ha asegurado que se mantiene el acompañamiento integral a los afectados, mientras las autoridades trabajan para restablecer por completo la operatividad de la vía férrea en el Istmo de Tehuantepec [2].
Nos condolemos con las familias del sur del país que sufrieron alguna pérdida en este siniestro. Hacemos un llamado a las autoridades para que se realice una revisión detallada del sistema ferroviario ya que este tipo de accidentes no se pueden repetir. Es necesario que nuestros impuestos se destinen a que los proyectos de infraestructura y de transporte público sean eficientes y seguros. Más allá de esto, hacemos un llamado a tomar responsabilidad por este descarrilamiento y se brinde la atención necesaria a las víctimas y sus familias.
ConParticipación
Fuentes:
[2] Ibid.