Ante la gran expectación que genera la Copa del Mundo 2026, la Arquidiócesis de Monterrey y ConParticipación llevaron a cabo el 15 de  mayo del presente la mesa de tesis titulada «Impacto de la Copa del Mundo 2026 en la economía de México». La ponencia estuvo a cargo de la Dra. Gabriela Siller Pagaza, directora de Análisis Económico y Financiero de Grupo Financiero Base y profesora del Tecnológico de Monterrey. En este blog te compartimos un resumen de la conferencia de la Dra. Siller.

1. Estructura del Mundial y el peso relativo de México

Durante la sesión se analizó detalladamente el nuevo formato de la Copa del Mundo 2026. A diferencia de las ediciones tradicionales, este torneo tiene tres países anfitriones de forma conjunta, Estados Unidos, México y Canadá. Además, tiene una cantidad significativamente mayor de naciones participantes, pasó de 32 a 48 selecciones nacionales, lo que eleva el calendario de partidos de 64 a un total de 104.

La Dra. Siller enfatizó que, a pesar de las grandes expectativas que se han creado en los medios, la participación real de México dentro del negocio del torneo es marginal. De los 104 partidos programados, el territorio mexicano es anfitrión únicamente 13 encuentros (cinco en la Ciudad de México, cuatro en Guadalajara y cuatro en Monterrey), lo que equivale al 12.5% del total del Mundial; esta misma proporción es para Canadá. El 75% restante de los encuentros, incluyendo todas las fases críticas e irreversibles a partir de los cuartos de final, se realizarán de manera exclusiva en territorio estadounidense. «Los partidos más importantes se van a jugar en Estados Unidos” comentó la ponente, y esto limita la movilidad masiva de aficionados de alto consumo hacia el país.

2. El gasto público en infraestructura y el efecto multiplicador

Un eje fundamental de la ponencia de la Dra. Gabriela consistió en evaluar si las adecuaciones previas al torneo en las ciudades sede funcionaron como un catalizador económico mediante el llamado «efecto multiplicador» del gasto gubernamental. Se reportó que las intervenciones físicas se concentraron en los estados en tareas de mantenimiento en estadios, parques y vialidades (como los accesos aeroportuarios en Guadalajara o la iconografía urbana del ajolote en la capital). Sin embargo, la ponente advirtió que a nivel federal el gasto en infraestructura sufrió una severa contracción.

Esta caída se debió a la necesidad de contener el déficit fiscal del país, el cual heredó un balance negativo de 5.8% del PIB en 2024, lo que obligó a recortes en inversión física para priorizar los programas sociales y el costo financiero de la deuda, que en 2025 absorbió el 96.88% de los ingresos tributarios. Respecto a la falta de un impulso macroeconómico real por esta vía, la Dra. Siller expresó: «Sí hubo un gasto público pero que no fue considerable y que tampoco fue suficiente como para darle la vuelta y generar un efecto multiplicador suficiente sobre la economía». La inversión física pública ha seguido mostrando números rojos con una contracción real acumulada, lo que corrobora que las obras del Mundial consistieron en gasto redirigido y no en un motor de expansión neta.

3. Proyecciones turísticas y escenarios del PIB

La experta debatió ampliamente el impacto del flujo de visitantes internacionales de junio y julio a través de modelos matemáticos y comparativas históricas con Mundiales previos como los de Brasil, Rusia o Catar. La Dra. Siller explicó que México ya es una potencia turística madura que capta de forma ordinaria flujos masivos (más de 16 millones de visitantes tan solo en el bimestre de verano).

La Dra. Siller modeló escenarios con distintos números de aficionados adicionales (desde 260 000 hasta un millón de turistas extra por el Mundial); su análisis arrojó que el beneficio real máximo que el turismo del torneo inyectaría a la economía se toparía en un estimado de apenas 0.3% del PIB, lejos de las narrativas oficiales muy optimistas. Este beneficio se ha visto fuertemente acotado por factores como la desaceleración económica global y la percepción de la inseguridad pública a nivel internacional. Al resumir el verdadero balance del torneo para las finanzas nacionales, la especialista opinó que «un mundial de fútbol no es negocio para ningún país». Matizó que las ganancias se quedan en la FIFA y en corporativos específicos, y dejan al país anfitrión los costos operativos.

4. Consumo privado, mercado laboral e informalidad

Durante su ponencia, la Dra. Siller cuestionó que el torneo vaya a generar una derrama de bienestar sostenible. El mercado laboral en México arrastra un problema estructural con más del 55% de la población en la informalidad y una pérdida de empleos formales en los trimestres previos (registrando la pérdida de 230 000 empleos formales en lo que va del año, sumados al millón perdido el año anterior).

Si bien se proyecta la creación de aproximadamente 500 000 empleos temporales con motivo del Mundial, estos serán casi en su totalidad informales (comercio ambulante, venta de comida o souvenirs) y se cancelarán inmediatamente al concluir el evento en julio. Además, la pérdida de poder adquisitivo de las remesas (que cayó un 11.94% real en marzo debido a la apreciación cambiaria y a la inflación) y la rigidez de la inflación (ubicada en 4.4% global y 4.52% en servicios) limitan el dinero disponible en los bolsillos. Esto derivará principalmente en un «consumo redirigido» o en un endeudamiento riesgoso mediante créditos al consumo. La Dra. Siller señaló: «Aunque la gente gaste más en el corto plazo en junio y en julio vía crédito, luego lo tendrán que empezar a pagar… y entonces esto restringe también el ingreso disponible que tienen para gastar en los siguientes meses».

5. Bajan las expectativas en el sector de alojamiento

Un dato relevante que se expuso durante la sesión ilustró la baja en las expectativas comerciales en el tema de las reservaciones de hotel. Esta desaceleración descrita por la ponente se validó con los indicadores actuales del Sistema Nacional de Información Estadística del Sector Turismo de México (DataTur). Las tasas de ocupación hotelera en Monterrey y la Ciudad de México para las semanas del Mundial muestran niveles de disponibilidad significativamente superiores a las proyecciones iniciales de saturación total.

Se concluye que el impacto de la Copa del Mundo 2026 en la economía de México será meramente transitorio, sumamente focalizado en sectores específicos del área de servicios y geográficamente limitado a tres ciudades. El torneo se desarrollará como un fenómeno de entretenimiento masivo, pero no como la palanca de desarrollo o generador de empleo formal que requiere México.

ConParticipación

Fuentes:

Mesa de tesis «Impacto de la Copa del Mundo 2026 en la economía de México», 15 de mayo de 2026, en: https://www.youtube.com/watch?v=n3NuSLgH4Mg

https://www.datatur.sectur.gob.mx/SitePages/inicio.aspx