De acuerdo con la décima edición del Informe Global sobre Crisis Alimentarias (GRFC, por sus siglas en inglés) publicado en abril del 2026, 266 millones de personas en 47 países enfrentaron niveles altos de inseguridad alimentaria aguda en 2025, es decir, no contaron con acceso suficiente a alimentos para vivir de manera digna. Esta cifra representa el 22.9% de la población analizada y muestra un ligero aumento respecto a 2024 [1][2]. 

El informe, elaborado por la Red Global contra las Crisis Alimentarias, advierte que al menos 1.4 millones de personas en seis territorios —Haití, Mali, la Franja de Gaza, Sudán del Sur, Sudán y Yemen— se encuentran en el nivel más extremo de inseguridad alimentaria, conocido como “catástrofe”. En esta fase, las personas enfrentan condiciones cercanas a la hambruna. Además, más de 39 millones de personas en 32 países viven en niveles de “emergencia”, el segundo nivel más grave [3]. 

Diez países concentran dos tercios de todos los que sufren un nivel crítico en este tema, con casos graves donde hasta el 100% de la población vive en crisis. También en la última década, el hambre se ha duplicado y los casos más graves se han disparado. Además, en 33 países la crisis es ya estructural, deteriorada por conflictos, pobreza y fenómenos climáticos. Los más afectados son niños y mujeres, y el problema se agrava por el desplazamiento forzado, que afecta a la mayoría de quienes viven en estas condiciones [4].

La crisis alimentaria que viven millones de personas no es solo una estadística: es una violación grave a la dignidad humana. Que en pleno 2026 existan niveles tan severos de hambre evidencia que no estamos poniendo verdaderamente a la persona al centro. Cuando niños, mujeres y familias enteras no tienen acceso a lo más básico para vivir, se revela una falla estructural en nuestras prioridades como sociedad.

Esto es un llamado urgente a los países (también a México), a los tomadores de decisiones y a la sociedad a tomar conciencia y a actuar con responsabilidad. No basta con respuestas temporales: se requiere atender las causas de fondo —conflictos, pobreza y desigualdad— desde una visión que priorice el bien común y garantice condiciones reales para una vida digna.

ConParticipación 

Fuentes: 

[1] https://www.fightfoodcrises.net/global-report-food-crises

[2] https://joint-research-centre.ec.europa.eu/jrc-news-and-updates/food-crises-no-respite-14-m-people-suffer-most-severe-level-food-insecurity-2025-2026-04-24_en?prefLang=es&etrans=es

[3] Ibid.

[4] Ibid.