La secretaria general del Consejo Nacional de Población, Gabriela Rodríguez, en una columna publicada el 10 de enero de 2025, dio a conocer algunas cifras sobre la disminución de la población menor de 11 años en México, que se está dando a la par del envejecimiento de la población [1].
Expone que la cantidad de niños que requieren matricularse en primaria, que son los de seis a doce años, disminuyó en 1 200 000 de 2010 a 2025, es decir, en 15 años. Señala que en los próximos seis años, de 2025 a 2030, la demanda a las escuelas primarias va a disminuir en 626 781 estudiantes, es decir, pasará de 14 974 000 a 14 348 000 niños de 6 a 12 años [2].
Entre algunas predicciones poblacionales, planteó precisamente la del grupo de menores de 11 años, que de ser el 18.8% de la población total en 2025, bajará a 17.3% en 2030 (esto es, de 25 millones a 23.9 millones). Por otro lado, la población mayor de 60 años continuará creciendo, de 12.8 % pasará a conformar el 15% (de 17.1 millones a 20.6 millones). Señala que el descenso en la población infantil es entre otras causas consecuencia de la disminución de la fecundidad, lo que ocasionará una inversión en la pirámide poblacional: en 2040 la proporción de niños de cero a once años va a descender a 14.5 %, y en 2070 disminuirá a 10.5% del total de la población mexicana [3].
Añade que estos cambios demográficos “abren oportunidades para el desarrollo”, desde su perspectiva a menor población infantil hay más oportunidad de impulsar la educación y los programas de salud de este grupo. Sin embargo, esto no considera el impacto socio económico que puede tener este cambio poblacional.
Por último señala que al disminuirse el tamaño de las familias (puesto que hay menos hijos) hay menos horas de trabajo doméstico y de cuidados, lo que “permite a las mujeres alcanzar más altos niveles de escolaridad y mejores oportunidades para acceder al trabajo remunerado”. Se observa que esta visión está sesgada hacia un feminismo radical que considera a la maternidad como un estorbo para la mujer.
Es preocupante el declive demográfico en el país —la disminución de la natalidad y el envejecimiento de la población—. Las autoridades de población del gobierno, más que dar lecturas de corte ideológico o de grupo, deben reaccionar y poner políticas públicas que incentiven la natalidad en el país para que podamos atender no solo los requerimientos de salud para las próximas décadas, sino también para poder atender el impacto económico, por ejemplo en el sistema de pensiones.
ConParticipación
Fuentes:
[1] https://infotecnia.com.mx/e-news/nl_img.php?l=7265636f727465732f706572696f6469636f732f31363234323639
[2] Ibid.
[3] Ibid.