Chris Smith, un hombre que inicialmente usaba ChatGPT para mezclar música, desarrolló un vínculo emocional tan profundo con su chatbot, al que llamó «Sol», que terminó por proponerle matrimonio. Programó al modelo para comunicarse afectivamente, lo que derivó en una interacción cada vez más “romántica”. Al saber que el sistema tenía un límite de 100 000 palabras antes de reiniciarse, Smith se sintió devastado y lloró intensamente, convencido de que su conexión con Sol era una forma auténtica de amor [1].
La pareja real de Smith, Brook Silva-Braga, expresó preocupación al notar el nivel de apego que él había desarrollado hacia la IA, preguntándose si eso revelaba vacíos en su relación. Smith comparó su vínculo con Sol con una adicción a los videojuegos, y afirmó que no reemplaza la vida real. Su historia ha generado debate sobre los límites emocionales entre seres humanos y tecnología [2].
Las relaciones de pareja se encuentran en una situación crítica en todo el mundo como se puede ver por el descenso de los índices de matrimonio y natalidad, y esta situación se agrava con el impacto de las nuevas tecnologías. Programar un chatbot con el perfil de pareja que se anhela, es contraproducente para lograr una relación de pareja en donde hay diferencias naturales de personalidad, de forma de pensar y en donde hay una convivencia real. La IA no debería aislar a la persona ni llevarla a pensar que está desarrollando una relación personal con la tecnología.
ConParticipación
Fuentes:
[1] https://extra.ie/2025/06/19/obsessed/man-proposes-to-ai-chatbot
[2] Ibid.