Las tensiones entre México y Estados Unidos aumentaron luego de que el presidente Donald Trump declarara a inicios de mayo que, si México no frena el tráfico de drogas, el gobierno estadounidense “hará el trabajo”. Sus declaraciones se dieron en medio de una serie de acciones de Washington contra el narcotráfico y funcionarios mexicanos presuntamente vinculados al crimen organizado [1].
Unido a esto, el pasado 29 de abril, el Departamento de Justicia de EE. UU. presentó una acusación formal contra 11 funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa, entre ellos el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. De acuerdo con las autoridades estadounidenses, los señalados habrían protegido operaciones del cártel y recibido sobornos a cambio. Tras darse a conocer el caso, Rocha Moya, el alcalde de Culiacán y el vicefiscal de Sinaloa solicitaron licencia a sus cargos mientras continúan las investigaciones [2].
La presión de Estados Unidos se intensificó desde el 4 de mayo, cuando el gobierno estadounidense presentó su nueva Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, en la que identifica a México como un punto clave en la producción y tráfico de fentanilo y metanfetamina. El documento exige mayores detenciones, extradiciones y destrucción de laboratorios clandestinos. Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró el pasado 6 de mayo que el gobierno mexicano solicitó formalmente pruebas a Estados Unidos sobre las acusaciones contra funcionarios de Sinaloa. La mandataria insistió en que no existen elementos suficientes para proceder judicialmente y rechazó cualquier intervención extranjera en asuntos de seguridad nacional [3].
Esta presión refleja una crisis de seguridad que ha debilitado la confianza ciudadana en las instituciones y ha dejado graves consecuencias humanas y sociales. Sin embargo, este problema no puede entenderse únicamente desde México: existe una responsabilidad compartida, especialmente por el tráfico de armas y el consumo de drogas.
Nos preocupa que el problema sea utilizado con fines políticos antes que poner a la persona en el centro, es decir recordando que detrás de la violencia hay familias y comunidades que merecen vivir con paz y dignidad.
ConParticipación
Fuentes:
[1] https://grupoanimal.mx/internacional/eu-presion-mexico-narcotrafico-donald-trump
[2] Ibid.
[3] Ibid.