El 10 de agosto de 2026 la gobernadora de Massachusetts (EE. UU.), Maura Healey, firmó una ley que abre la puerta a cometer abortos en cualquier momento del embarazo, a discreción de cualquier razón que la madre y el médico presenten. La nueva normativa establece que un médico podrá realizar el procedimiento basándose únicamente en su juicio profesional, eliminando el marco anterior que limitaba estos casos a situaciones de amenaza para la vida de la madre o del hijo en gestación [1].
La iniciativa, presentada al inicio de la sesión legislativa por la representante Christine Barber, avanzó con rapidez: la Cámara de Representantes la aprobó el 22 de julio por 119 votos a favor y 33 en contra, y el Senado lo hizo el 31 de julio. Entrará en vigor 90 días después de la firma. Healey intentó justificar la medida bajo el pretexto de los límites para el aborto en otros estados del país, sin considerar la realidad de que esta reforma significa que serán abortados hijos sanos y sin que haya peligro para la salud de la madre. Organizaciones proaborto celebraron la decisión [2]. Los grupos promotores del derecho equivalente para la madre y el hijo criticaron la ley como una de las más extremas del país, al permitir el aborto en cualquier momento del embarazo y fuera de un hospital, y pidieron su veto. Según datos del Departamento de Salud Pública, en 2024 se registraron 99 abortos a las 24 semanas o más, frente a 84 en 2023 [3].
El aborto pasa de ser una excepción a ser defendido y promovido en la medida que se invisibiliza y separa la dignidad del hijo de la de su madre. En Massachusetts se está permitiendo que se aborte a un hijo en cualquier momento de su vida prenatal negándole ser protegido junto con su madre. Es un retroceso importante en la dignidad tanto de la mujer como de su hijo, y ahonda más un falso dilema donde los intereses políticos y partidistas conducen a más víctimas indefensas.
ConParticipación
Fuentes:
[2] https://www.nbcboston.com/news/local/massachusets-new-abortion-law-signed/3995004/