El pasado 2 de agosto se dio a conocer que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) repetirá el examen de admisión para 58 000 aspirantes, después de que los resultados de la prueba aplicada en línea mostraran un comportamiento muy diferente al de años anteriores. De más de 158 000 jóvenes que presentaron el examen entre mayo y junio, alrededor de 22 000 fueron aceptados y unos 3 000 exámenes fueron anulados por conductas que violaban los requisitos de la convocatoria [1].

La anomalía llamó especialmente la atención porque el porcentaje de estudiantes que obtuvo más de 100 aciertos de los 120 posibles pasó de alrededor de 3% en años anteriores, a 16% en esta ocasión. Asimismo, el porcentaje de quienes alcanzaron más de 110 respuestas correctas aumentó de 0.9% a 5.5%. Estos resultados despertaron sospechas de que un número importante de aspirantes pudo haber usado diferentes métodos para hacer trampa [2].

El examen de este año se realizó por primera vez a distancia. Los estudiantes debían mantener encendidas la cámara y el micrófono y utilizar un programa que restringía el acceso a otras aplicaciones, además de contar con vigilancia remota. Sin embargo, la modalidad no logró evitar las irregularidades. Entre las posibilidades señaladas se encuentran el uso indebido de internet, recibir ayuda externa, utilizar materiales prohibidos, o recurrir a herramientas de inteligencia artificial [3].

La UNAM decidió aplicar un segundo examen de control de manera presencial a los aspirantes que obtuvieron un lugar o alcanzaron puntuaciones iguales o superiores a las notas de años anteriores. La institución aún investiga si el problema se originó en la empresa encargada de la plataforma tecnológica, en el propio proceso de aplicación o por una posible filtración de respuestas [4].

El  uso de la inteligencia artificial por parte de las instituciones y de los estudiantes debe regularse, pues esta tecnología debe ser una herramienta para favorecer el desarrollo y el aprendizaje, no un medio para incurrir en deshonestidad académica. Esto es especialmente importante en procesos tan competitivos como el examen de ingreso a la UNAM, donde el conocimiento y la preparación personal son los que deberían ayudar a alcanzar el éxito.

ConParticipación 

Fuentes:
[1] EL PAÍS México – “El fraude en los exámenes de ingreso pone en jaque a la mayor universidad pública de México”

[2] Ibid.

[3] Ibid.

[4] Ibid.