La Organización de las Naciones Unidas (ONU) prevé que México enfrentará una desaceleración económica en 2025, sumando tres años consecutivos de ralentización, según el informe “Situación y Perspectivas para la Economía Mundial (WESP) 2025 [1].
Según «México ¿cómo vamos?», la economía creció solo 1.3% en 2024, con una contracción del PIB del 0.6% en el cuarto trimestre, respecto al tercer trimestre de 2024 [2]. Datos del INEGI confirman una «recesión de crecimiento», reflejada en la caída del PIB, menor empleo formal y menor confianza del consumidor [3].
El empleo en México, por ejemplo, es un indicador clave: en 2024 se crearon solo 174 000 empleos, la cifra más baja en una década. La falta de crecimiento salarial, capacitación y reconocimiento de habilidades agravan la situación [4].
Más allá de las cifras, la verdadera preocupación radica en el impacto que el decrecimiento económico, la inflación y las políticas arancelarias de nuestro país vecino tienen sobre el poder adquisitivo de las familias mexicanas. A pesar de medidas como el aumento del salario mínimo y la expansión de programas sociales, estos esfuerzos no serán suficientes para sostener la economía familiar y contrarrestar los efectos de la desaceleración económica si no se consideran otras medidas como la productividad y las finanzas públicas sanas.
ConParticipación
Fuentes:
[1] https://desapublications.un.org/file/20954/download, p. 174.
[2] https://mexicocomovamos.mx/publicaciones/2021/08/crecimiento-nacional-y-estatal-de-la-economia-mexicana/#:~:text=De%20acuerdo%20con%20la%20Estimaci%C3%B3n%20Oportuna%20del%20PIB%20(INEGI)%2C,la%20actividad%20econ%C3%B3mica%20en%202024.
[3] https://oem.com.mx/elheraldodechihuahua/analisis/la-recesion-en-mexico-atenta-contra-el-bien-comun-de-las-familias-21746125
[4] Ibid.