Un niño de entre tres y cuatro años fue expulsado de una guardería en el Reino Unido por tener un comportamiento “transfóbico”, desde la perspectiva de la institución. El departamento de Educación de dicho país clasificó el hecho como «abuso contra la orientación sexual y la identidad de género». Este caso forma parte de un aumento en las suspensiones por homofobia y transfobia en escuelas primarias, con 178 expulsiones registradas en el año académico 2022-2023 [1].

Críticos como Helen Joyce, de la asociación Sex Matters, han calificado esta medida como un «extremo de la ideología de género», argumentando que es inapropiado proyectar los conceptos y creencias de los adultos a niños pequeños. Lord Young, de la organización Free Speech Union, señaló: «Yo habría pensado que si su ideología es tan rígida que justifica castigar a los niños pequeños por no cumplirla, ese es un argumento poderoso para descartarla en favor de algo menos dogmático» [2].

El departamento de Educación defendió su postura, afirmando que las escuelas deben garantizar que los alumnos y el personal se sientan “seguros y protegidos en la escuela” y que “nunca deben enfrentar violencia o abuso”. Sin embargo, no consideraron el derecho que tienen los niños a expresarse libremente, y que la diferencia de opiniones en una institución como una escuela, en un país democrático, es un valor que se debe apreciar y respetar. 

Este caso se suma a otras controversias en la educación británica sobre la ideología de género, como la advertencia que hizo una escuela de la Iglesia de Inglaterra a unos padres de familia en 2022. La escuela dijo a los padres de un niño de seis años que cuestionar la identidad trans de un compañero por usar vestido podría considerarse “transfobia”. Además, en 2021, la profesora Kathleen Stock fue forzada a renunciar a la Universidad de Sussex tras expresar opiniones críticas sobre la identidad de género. La universidad recibió recientemente una multa récord de £585.000 por “no garantizar la libertad de expresión”, que, si se analiza objetivamente en el conjunto de estos sucesos, solo se exige cuando se alinea a la ideología de género [3].

Entre 2021 y 2023 más de 300 menores, algunos de ellos en preescolar, fueron castigados por resistirse a aceptar la ideología de género. Estas medidas muestran el dogmatismo agresivo de esa ideología que piensa que incluso un niño de tres años debe ser castigado si no se somete a sus postulados. Vemos que se adoctrina bajo falsas justificaciones de “espacios seguros” para todos y se castiga a quienes genuinamente se cuestionan sobre lo que observan a su alrededor. Este tipo de acciones atentan contra la infancia de los niños y el derecho de los padres de educar a sus hijos.

ConParticipación

Fuentes:

[1] https://www.dailymail.co.uk/news/article-14553181/toddler-kicked-nursery-transphobic.html

[2] Ibíd.

[3] Ibíd.