La única clínica de género para menores en Escocia suspendió formalmente la prescripción de bloqueadores de la pubertad y medicamentos hormonales para las “transiciones de género” en niños, siguiendo una revisión encargada por el gobierno inglés que cuestionó su eficacia. Esta medida refleja una política que obliga a los nuevos pacientes menores a esperar hasta los 18 años para acceder a dichos tratamientos, aunque aquellos que ya los utilizan no tendrán que dejarlos. La decisión se toma en medio de las múltiples preocupaciones sobre la evidencia y los riesgos para la salud asociados con estos tratamientos, lo cual impulsa una pausa para revisar las vías clínicas y generar evidencia que permita una atención segura a los pacientes [1].
Los hallazgos del Cass Review, dirigido por la Dra. Hilary Cass, subrayan la necesidad de una revisión de políticas y una mayor investigación sobre tratamientos para menores con disforia de género. Este movimiento en Escocia se suma a un debate global sobre la seguridad y la efectividad de los bloqueadores de la pubertad y los medicamentos hormonales para menores, con estudios en los Estados Unidos señalando posibles efectos negativos irreversibles. Aunque algunos estados en los EE. UU. han comenzado a prohibir estos tratamientos, la práctica sigue siendo legal en gran parte del país, generando divisiones políticas sobre el acceso a estos medicamentos y cirugías de cambio de sexo para menores [2].
Los riesgos a la salud, incluyendo los efectos irreversibles de los bloqueadores de la pubertad y los medicamentos hormonales, son evidencia básica para que los gobiernos dejen de promover y ofrecer los tratamientos de “cambio de sexo” en menores de edad. Estas decisiones requieren de madurez y del pleno conocimiento de las consecuencias para quienes se someterán a dichos tratamientos.
ConParticipación
Fuentes:
[2] Ibíd.