En su conferencia matutina del 23 de julio, la presidenta Claudia Sheinbaum dio a conocer que su gobierno no buscará prohibir la música o las canciones que hagan apología del delito, o promuevan la violencia, las drogas o la misoginia. La mandataria explicó que el gobierno federal no considera que las prohibiciones sean la mejor vía para cambiar conductas sociales, por lo que su estrategia se enfocará en impulsar la educación, la concientización y la sensibilización de la gente [1].
No obstante, la mandataria reconoció que los gobiernos estatales tienen el derecho y las facultades para aplicar sus propias restricciones en eventos o espectáculos públicos. Para diferenciar las áreas donde sí ve necesaria una regulación federal directa, Sheinbaum puso como ejemplo la restricción del consumo de comida chatarra en las escuelas para cuidar la salud infantil, además del debate sobre el uso de celulares y redes sociales en las escuelas [2].
La sociedad mexicana desconfía de las estrategias de las autoridades frente a la violencia, como la así llamada política de “abrazos, no balazos”. Las declaraciones de la presidenta Sheinbaum generan inquietud pues la concientización debe ir acompañada de medios concretos para eliminar la promoción del delito, y evitar que los jóvenes se incorporen a las filas del crimen.
ConParticipación
Fuentes:
[2] Ibid.