John Roberts, presidente del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, junto con otros jueces, se han opuesto a las afirmaciones que exponen que prohibir las “transiciones de género” en niños es “inconstitucional”. Además se muestran abiertos para permitir que los estados prohíban esos medicamentos y cirugías permanentes que son perjudiciales. Todo esto ocurrió en el contexto del caso Estados Unidos contra Skrmetti, para debatir sobre si Tennessee, Kentucky y otros estados, por extensión, pueden proteger a los menores con confusión de género de medicamentos y cirugías que los dañan permanentemente [1].
Entre varios comentarios, cabe resaltar la postura del juez Samuel Alito quien debatió el argumento del gobierno que expresa que hay “pruebas abrumadoras” en apoyo a las intervenciones quirúrgicas. El juez citó las críticas que Suecia ha realizado sobre estas intervenciones las cuales se hicieron públicas. Además, citó el reporte Cass del Reino Unido el cual critica la “transición” química y quirúrgica de los menores. Así mismo, citó el caso Dobbs contra Jackson como una referencia para restringir ciertos procedimientos médicos [2].
El caso de las prohibiciones de tratamientos relacionados con la identidad sexual en menores revela una doble interpretación ante este tema. Por una parte, los promotores de la ideología de género consideran que estos tratamientos son el camino ordinario para corregir en el cuerpo algo que no concuerda con la identidad. Por otra parte, los que prohíben estos tratamientos buscan preservar la salud de un cuerpo que está sano y encontrar otros caminos para atender una confusión que afecta a la percepción de estas personas, y que no tiene que ver con la integridad física. Solo la segunda opción atiende plenamente a la dignidad humana.
ConParticipación
Fuentes:
[2] Ibíd.