El pasado 17 de diciembre de 2025, el Parlamento Europeo expresó su respaldo a la iniciativa ciudadana “Mi voz, mi decisión”, la cual tiene el objetivo de garantizar un “acceso seguro” y legal al aborto en toda la Unión Europea (UE). Con 358 votos a favor, el pleno solicitó a la Comisión Europea la creación de un mecanismo voluntario de solidaridad financiado con fondos de la UE. Este sistema permitiría que los Estados miembros generen las condiciones para que las mujeres aborten sin tener alguna barrera legal o práctica en sus propios países [1].
Los eurodiputados han hecho énfasis en que la salud sexual y reproductiva debe ser tratada como un “derecho humano básico” y han instado a los países con normativas restrictivas a alinearse con los estándares internacionales. Tras recabar más de un millón de firmas de ciudadanos europeos, la Comisión tiene ahora hasta marzo de 2026 para decidir y comunicar qué medidas legislativas o administrativas adoptará para dar respuesta a esta demanda social [2].
La iniciativa ciudadana europea titulada “Mi voz, mi decisión” recabó alrededor de 1 120 000 firmas para apoyar económicamente a la salud sexual y reproductiva como un derecho humano básico. Dicha iniciativa se presenta bajo la bandera de los “derechos de la mujer, la solidaridad y la democracia”, conceptos talismán (palabras que se usan tanto que parecen verdades absolutas, pero las aceptamos sin analizar realmente qué significan o si tienen algún fallo). Es importante recalcar que el aborto no es ni un derecho humano ni un favor para las mujeres. Al contrario, pone en riesgo la vida de las mujeres que lo llevan a cabo y termina con la vida del hijo en gestación.
ConParticipación
Fuentes:
[2] Ibid.