El 2025 ha tenido muchas sorpresas a nivel mundial, y recientemente nos ha asombrado con un hecho que, aunque era previsible debido a la enfermedad y posterior fallecimiento del Papa Francisco, ocurrió con una rapidez y simbolismo que han impresionado a creyentes y no creyentes: la elección del nuevo papa, León XIV, anteriormente conocido como cardenal Robert Prevost. En un mundo saturado de información, noticias fugaces y líderes cuestionables, la figura del papa vuelve a captar la atención global. Pero ¿por qué sigue siendo relevante su figura hoy? ¿Qué nos dice su elección sobre el momento histórico que vivimos?

Llamó la atención la agilidad del cónclave: apenas habían transcurrido dos días de votaciones, y ya se había alcanzado el consenso. A lo largo de la historia de la Iglesia Católica ha habido muchos cónclaves (reuniones para la elección del nuevo papa) y esta fue una de las elecciones más rápidas en los últimos 100 años. Esto refleja la practicidad y la necesidad urgente de liderazgo moral en medio de un mundo lleno de crisis: guerras, polarización política, crisis migratorias, climáticas y sociales.

Más allá del rito, lo que sorprendió fue la claridad con la que los cardenales (los cardenales colaboran estrechamente con el papa para liderar la Iglesia, ya sea asesorando directamente o dirigiendo importantes organismos de la Santa Sede) parecieron identificar una figura capaz de hablar al corazón del mundo. 

¿Quién es el nuevo papa?

Robert Francis Prevost, un hombre nacido en Chicago, con años de servicio pastoral en Perú como misionero agustino (se le llama agustinos a los religiosos que pertenecen a la orden religiosa de San Agustín)  y que tiene también la nacionalidad peruana, representa una figura multicultural y «latinoamericana» sin dejar de ser estadounidense. Quizá si le preguntamos a un estadounidense de dónde es el Papa responderán que de Estados Unidos, y si preguntamos a cualquier persona fuera de EE. UU. nos dirán que es peruano. Tiene 69 años, así que podemos decir que “es joven”, si lo comparamos con papas anteriores. Su perfil pastoral, académico y misionero le da una credibilidad moral en un contexto donde la Iglesia Católica intenta acercarse a todas las personas y llevarles su mensaje.

Además, el hecho de que sea agustino aporta una dimensión espiritual diferente: san Agustín es uno de los pilares del pensamiento cristiano, y Prevost intuimos que estará en esa línea reflexiva (además fue superior general de la orden agustina en su momento). 

La prensa internacional y el nuevo Papa

Los medios de comunicación no tardaron en posicionarse. The New York Times destacó sobre el nuevo papa que tenía una “reputación de persona moderada y su conexión con Francisco” [1]. France24 subrayó sus tuits antiguos donde expresaba preocupación por las políticas migratorias de figuras como Donald Trump y J.D. Vance [2]. Si bien algunos medios quisieron interpretarlo como una postura política, lo cierto es que en la Iglesia Católica no se pone de un bando o de otro a tal o cual cardenal, las reglas parecen ser diferentes. Esa línea parece continuar ahora como León XIV, evidenciada por su primera aparición ante miles de fieles, donde habló de una “paz desarmada”, haciendo eco de san Juan Pablo II y del papa Francisco [3]. 

Otro momento que impactó incluso a no creyentes fue su salida al balcón al presentarse por primera vez. No habló de inmediato y sus ojos estaban visiblemente llorosos, su lenguaje corporal nos decía que estaba claramente emocionado. Ese instante fue muy viral en redes sociales y fue una muestra de vulnerabilidad, que en estos tiempos en el que la sensibilidad es un valor para esta generación se vuelve un acto de autenticidad. Y esa autenticidad es, paradójicamente, lo que lo puede ayudar a que personas no creyentes lo vean también como una figura con autoridad moral, porque no se presenta como perfecto, sino como alguien profundamente humano.

¿El Papa es un referente moral? 

Empecemos al revés: con el término “moral”. La moral es el conjunto de principios y normas concretas que se derivan de todas las reglas prácticas del hombre, que manda o prohíbe hacer algo, el cómo actuar en determinada sociedad, es decir, es la manera concreta de expresar la ley natural. Entendemos como ley natural la que es innata al hombre y sirve de base para poder dirigir sus actos hacia el bien o el mal. 

El liderazgo moral implica la capacidad de influir en las personas no solo por la autoridad formal en tal o cual institución, gobierno o estructura, sino por la integridad, coherencia y autoridad ética que proyecta esa persona o institución. En este sentido, el papa, como líder de la Iglesia católica y figura pública mundial, es un referente moral que trasciende la esfera de la propia religión católica porque:

  • Lo que dice y sus acciones interpelan a por lo menos 1 400  millones  de católicos, como un llamado a respetar la dignidad humana y la justicia [4]. 
  • Marca agenda sobre temas como la paz, la pobreza, el cuidado del medio ambiente y la defensa de los derechos humanos.
  • Su figura es símbolo de unidad y guía para millones, incluso para quienes no profesan la fe católica.

Ejemplos históricos de esto pueden ser la ya conocida influencia del papa Juan Pablo II en la caída del muro de Berlín, quien con sus discursos, homilías, etc., dio paso a que esto se hiciera realidad. También vemos el ejemplo contemporáneo del papa Benedicto XVI que tuvo muchos encuentros interreligiosos entre judíos, católicos, protestantes y musulmanes; y por supuesto, del papa Francisco podemos recordar aquel gesto de besar los pies de los líderes políticos de Sudán del Sur que estaban en conflicto, al presidente Salva Kiir y al vicepresidente y rival Riek Machar.

Además, el papa como jefe de Estado viaja a diferentes países en su pontificado, y en estos viajes exhorta y denuncia lo que ve conveniente. Podemos mencionar por ejemplo cuando el papa Francisco viajó a Japón y denunció que las armas nucleares no debían ser utilizadas, o también todos los gestos y discursos que el mismo Francisco dijo sobre políticas migratorias en el mundo, el llamado a cuidar el medio ambiente, y el llamado a la paz en guerras como Palestina e Israel, Ucrania y Rusia, etc.

En conclusión, la elección del papa León XIV no ha dejado indiferente a nadie. En una época donde reina la desconfianza en las instituciones y el relativismo moral, su sola figura interpela, nos guste o no. No por el poder que tiene, sino por lo que representa: una conciencia global, una brújula ética, una esperanza espiritual. El papa, en 2025, sigue siendo un faro, y su elección nos habla más de nuestras necesidades como humanidad que de la propia Iglesia.

ConParticipación

Fuentes:

[1] https://www.nytimes.com/es/2025/05/11/espanol/mundo/conclave-papa-leon-robert-prevost.html#:~:text=Prevost%20como%20papa-,As%C3%AD%20fue%20el%20c%C3%B3nclave%20que%20eligi%C3%B3%20a%20Robert%20Prevost%20como,en%20el%20papa%20Le%C3%B3n%20XIV. 

[2] https://www.france24.com/en/live-news/20250508-first-us-pope-shared-articles-critical-of-trump-vance
[3]https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/messages/urbi/documents/20250508-prima-benedizione-urbietorbi.html
[4] https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2025-03/aumento-del-numero-de-catolicos-en-el-mundo-1406-millones.html