Cada año, en torno a la celebración del 30 de abril, Día del Niño, México se llena de colores, dulces y festivales. Las redes sociales se inundan de fotos de la infancia y los comercios lanzan ofertas para el «regalo perfecto». En ese mismo sentido, políticos y figuras públicas citan en sus discursos el «interés superior de la niñez», un concepto legal que hace referencia a la protección de nuestros niños.

Sin embargo, detrás de los festejos escolares y del comercio, la realidad de las cifras y los hechos en nuestro país nos muestran una imagen distorsionada. Existe una incongruencia entre lo que decimos que valoramos y lo que realmente permitimos que suceda. Este Día del Niño no es solo una fecha para celebrar, sino una oportunidad para darnos cuenta de que también existen sombras, y que gobierno y sociedad parecen haber olvidado cómo proteger el presente y el futuro de nuestros niños.

El concepto olvidado: ¿qué es el interés superior?

Para entender la incongruencia, primero debemos definir qué estamos ignorando. El interés superior del menor es un principio jurídico internacional que obliga a que, en cualquier decisión que afecte a un niño, se opte por lo que más le beneficie.

De acuerdo con el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes:

«El interés superior de la niñez es un principio jurídico amplio que tiene al menos dos grandes conceptos: por un lado, es un derecho que tienen todas las niñas, niños y adolescentes de ser considerados prioridad en las acciones o decisiones que les afecten en lo individual o en grupo; por otro lado, es una obligación de todas las instancias públicas y privadas tomarlo como base en las medidas que adopten e impacten a este grupo de la población” [1].

Si este principio fuera el motor de nuestra sociedad, las siguientes estadísticas que indican el descuido de la niñez en múltiples aspectos, simplemente no existirían.

El invierno demográfico: menos niños

La primera gran incongruencia aparece en la natalidad. Decimos que los niños son lo más importante, pero en México las personas cada vez tienen menos hijos. No necesariamente por una decisión meramente personal, sino por un entorno que afecta a la crianza.

De acuerdo con el INEGI, la tasa de fecundidad en México ha caído de manera drástica. En 1970, el promedio era de 6.8 hijos por mujer; para 2023, la cifra ronda apenas el 1.60, con lo que se encuentra significativamente por debajo de lo necesario para mantener el tamaño de la población sin considerar la migración [2]. Se considera que el nivel de reemplazo poblacional es de 2.1 hijos por mujer. 

¿Por qué es una incongruencia? Festejamos al niño pero la estructura económica y social actual lleva a las personas a percibir que el tener un hijo es una carga o un riesgo para su economía. No hay incentivos reales para la familia, no hay seguridad laboral para los padres y el sistema de cuidados es deficiente. Queremos «niños felices», pero no construimos un país donde sea viable recibirlos.

El núcleo familiar: el refugio cada vez más cuestionable 

El entorno natural para el desarrollo de un niño es su familia. Sin embargo, los datos muestran una transformación en los núcleos familiares que a menudo deja a los menores en situaciones de vulnerabilidad.

El Censo de Población y Vivienda 2020 indica que el porcentaje de hogares nucleares (papá, mamá e hijos) ha disminuido (de 57.2 % en 1990 a 38.9 % en 2020), mientras crecen los hogares con un solo progenitor (de 10.6 % en 1990 a 11.2 % en 2020) [3].

En México la conciliación entre el trabajo y la familia no es solo un tema de prestaciones laborales, sino un factor que impacta en la infancia. Con jornadas que superan las 2200 horas anuales trabajadas por persona, nuestro país se posiciona como uno de los más trabajadores según la OCDE (el promedio en la OCDE es de 1740 horas), por lo cual el tiempo disponible para la crianza se vuelve crítico [4]. Cuando las jornadas laborales son extensas y rígidas, los niños enfrentan rutinas fragmentadas y una menor disponibilidad emocional de sus cuidadores. Según la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024, las mujeres dedican 9.4 horas más a la semana que los hombres al cuidado de niños pequeños. Esta sobrecarga no solo genera agotamiento en las madres, sino que debilita los vínculos familiares, reduce el acompañamiento en actividades escolares, y puede generar un impacto en el bienestar emocional de la infancia  [5].  

El problema no es la estructura en sí, sino el abandono funcional. Miles de niños crecen en la «soledad acompañada», esto debido a que muchos padres están sujetos a jornadas laborales extenuantes o trabajan a grandes distancias del hogar. Esto les impide poder atender necesidades imprevistas o momentos clave del desarrollo infantil, lo que puede crear entornos familiares más estresantes y menos estables.

La violencia invisible: maltrato infantil

Quizás la incongruencia más preocupante es la que ocurre hacia adentro de los hogares familiares. El mismo adulto que compra un juguete el 30 de abril es probablemente el mismo que usa la violencia con sus hijos con la justificación de una educación mal entendida.

La UNICEF reporta que en la región latinoamericana 6 de cada 10 niños de entre 1 y 14 años han experimentado algún tipo de disciplina violenta en sus hogares. En México de entre los niños de 2 a 14 años, el 52 % ha sufrido algún tipo de disciplina violenta. Esto incluye desde castigos corporales hasta agresiones psicológicas [6]. El interés superior del menor dicta que el niño debe ser protegido contra toda forma de violencia, pero el hogar sigue siendo, para muchos, el lugar más peligroso.

El abandono

El abandono en México tiene muchas caras: el abandono físico en instituciones, el abandono en las calles y el abandono educativo.

De acuerdo con el Balance Anual REDIM, 2025: datos sobre la situación de los derechos de la niñez y la adolescencia en México: “53 862 personas de 0 a 17 años en México eran usuarias de ‘alojamientos de asistencia social’ durante 2020”. Muchos de ellos no están ahí por ser huérfanos, sino por haber sido víctimas de violencia o pobreza extrema en sus familias de origen. Otro dato que reporta REDIM es que “en 2024, 1 282 personas de 1 a 17 años han sido atendidas en hospitales de México por abandono o negligencia” [7]. El sistema judicial es lento; los procesos de adopción o acogimiento familiar son largos, lo cual ocasiona que un niño pueda pasar toda su infancia en una institución, perdiendo el derecho a vivir en el seno de una familia.

Según el INEGI el trabajo infantil se ha convertido en la única salida para muchas familias; tan solo en 2022 había 3.7 millones de niños y adolescentes de 5 a 17 años en situación de trabajo infantil [8]. 

Más que un día de fiesta

El Día del Niño en México funciona a menudo como una máscara que oculta las carencias del resto del año. Es más sencillo repartir juguetes o bolsas de dulces que exigir políticas públicas que garanticen salud, seguridad y una familia estable.

Estamos ante una incongruencia sistémica:

  1. Políticamente: se firman tratados internacionales, pero se recortan presupuestos para estancias infantiles y vacunas.
  2. Socialmente: exigimos «mano dura» contra el crimen, pero ignoramos que los grupos delictivos reclutan niños que fueron previamente abandonados por el sistema y sus familias.
  3. Individualmente: felicitamos a los niños en redes sociales pero nos molesta su presencia en lugares públicos o somos indiferentes ante el trabajo infantil en los semáforos.

Nelson Mandela dijo: «No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad que la forma en que trata a sus niños”. Si aplicamos esta frase a México, el diagnóstico es reservado. Hay mucho por hacer en nuestra sociedad para que los niños y adolescentes vivan realmente una vida sin violencia, y una infancia con bienestar y desarrollo integrales. 

Pasar de la fiesta a la acción

Para que el interés superior del menor deje de ser solo una frase, este 30 de abril debería marcar el inicio de compromisos reales:

  • Fortalecimiento del sistema de cuidados: que el Estado y las empresas colaboren para que los padres tengan tiempo real con sus hijos sin sacrificar su sustento.
  • Reforma en adopciones: priorizar el derecho del niño a una familia sobre la burocracia estatal.
  • Protección absoluta contra el abuso: tolerancia cero frente a depredadores digitales, tratantes y agresores familiares. Implementación de leyes severas que castiguen la explotación y el abuso sexual para garantizar que cada hogar y cada pantalla sean espacios seguros para los niños.

Un buen regalo en este Día del Niño es la coherencia. Hay que reconocer que el interés superior del menor nos obliga a todos: al padre y la madre a estar presentes, al maestro a proteger, al empresario a dar flexibilidad y al gobernante a invertir donde realmente importa. Es tiempo de dejar de ver a los niños como el «futuro» y empezar a tratarlos como el presente más valioso y vulnerable que tenemos. 

ConParticipación

Fuentes:

[1] https://www.gob.mx/sipinna/articulos/5-claves-para-entender-que-es-el-interessuperior-de-la-ninez-108474 

[2] https://www.inegi.org.mx/app/saladeprensa/noticia/2522

https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2024/ENADID/ENADID2023.pdf

[3] https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/824683/INFO_FAMILIAS_FINAL.pdf 

[4] https://www.oecd.org/es/data/indicators/hours-worked.html 

[5] https://factorial.mx/blog/ninos-mexicanos/ 

[6] https://www.unicef.org/mexico/comunicados-prensa/la-violencia-contra-ni%C3%B1as-ni%C3%B1os-y-adolescentes-persiste-en-am%C3%A9rica-latina-y-el

https://www.unicef.org/mexico/media/9661/file/Violencia%20contra%20ni%C3%B1as,%20ni%C3%B1os%20y%20adolescentes%20en%20Am%C3%A9rica%20Latina%20y%20el%20Caribe.pdf

[7] https://blog.derechosinfancia.org.mx/2026/01/05/balance-anual-redim-2025-datos-sobre-la-situacion-los-derechos-de-la-ninez-y-la-adolescencia-en-mexico-enero-2026/ 

[8] https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2023/ENTI/ENTI_23.pdf