El 7 de enero de 2026 el gobierno de los Estados Unidos ha emitido una orden ejecutiva para retirar al país de diversos organismos, convenciones y tratados internacionales que considera «contrarios a los intereses de los Estados Unidos». El Departamento de Estado y las agencias pertinentes deberán concluir de inmediato la participación, el financiamiento y la membresía en estas entidades, tras una revisión que determinó que estas instituciones ya no cumplen con los objetivos nacionales ni con las prioridades de la administración [1].
La lista de organizaciones afectadas es extensa e incluye foros relacionados con el clima, la migración, la energía y la salud, destacando la salida de la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres). La Casa Blanca justifica esta acción bajo la premisa de que los recursos estadounidenses deben priorizar la soberanía nacional y la eficiencia, abandonando instancias que consideran ineficaces o que «socavan los intereses económicos o de seguridad» del país [2].
Esta decisión del gobierno de Estados Unidos se puede interpretar desde dos ángulos: por una parte, manifiesta que algunas instancias y tratados no siempre sirven para el fin para el que fueron creados y poco a poco se han ido convirtiendo en un instrumento de tipo ideológico. Por otra parte, nos podríamos cuestionar si se debería emprender un esfuerzo para corregir esas manipulaciones en lugar de desaparecer toda participación de Estados Unidos en esos foros. Un ámbito en el que se nota de modo particular es el de ONU Mujeres pues si bien hay que evitar manipulaciones ideológicas, al mismo tiempo sería muy positivo contar con una instancia de Naciones Unidas que desarrolle genuinamente a la mujer y a la maternidad.
ConParticipación
Fuentes:
[2] Ibid.