El 4 de noviembre del presente año, durante la discusión del Presupuesto de Egresos de la Federación en la Cámara de Diputados, el diputado Francisco Javier Farías Bailón, del partido Movimiento Ciudadano, provocó un intenso debate al mencionar reiteradamente el nombre de Dios y lanzar bendiciones a los legisladores de Morena y sus aliados. Sus palabras generaron molestia entre los diputados del partido oficial, quienes lo interrumpieron con gritos y exigieron una moción de orden. La vicecoordinadora de Morena, Dolores Padierna, respondió recordando que México es un Estado laico, mientras Farías defendió su derecho a expresar su fe y replicó que “nadie va a callar la voz de un hijo creyente de Dios” [1].
El episodio desató una confrontación más amplia sobre la libertad de expresión religiosa en el recinto. Legisladores de la oposición, como Federico Döring (PAN) y Rubén Moreira (PRI), acusaron a Morena de intolerancia e hipocresía, recordando que el expresidente López Obrador promovió públicamente la Cartilla Moral a ministros de culto. Por su parte, el panista Elías Lixa señaló que en el Congreso “se toleran insultos, pero no una bendición”. Finalmente, pese a las bendiciones y polémicas, la reserva presentada por Farías fue desechada, dejando tras de sí un acalorado debate sobre la fe, la laicidad y el respeto en la vida pública [2].
Este hecho en la Cámara de Diputados revela las distintas formas de comprender el Estado laico en México. Para algunos, la separación Iglesia-Estado implica excluir toda expresión religiosa del ámbito público; para otros, representa la posibilidad de convivir respetuosamente entre distintas creencias, sin imposiciones ni censuras. En ConParticipación consideramos que la fe es un valor profundamente humano que forma parte de la identidad y dignidad de la persona. Por ello, debe poder expresarse libremente, siempre con respeto hacia quienes piensan distinto. Un Estado verdaderamente laico no niega la dimensión espiritual del ciudadano, sino que la reconoce y protege, garantizando la libertad religiosa como un pilar de una sociedad plural y democrática.
ConParticipación
Fuentes:
[2] Ibid.