El trabajo es parte fundamental de la vida del hombre y por eso dedicamos el blog anterior a reflexionar sobre él. En este blog continuamos el tema, a propósito del Día del Trabajo, que es hoy. De hecho, quizá al leerlo te encuentres disfrutando del día feriado. 

En un contexto donde cada vez más se celebra la productividad como el eje del éxito, es fundamental replantearnos la verdadera relación entre trabajo y familia. En los últimos años, ha emergido una crisis silenciosa: la deshumanización del trabajo. Estamos ante una paradoja donde, mientras más avanzamos tecnológicamente, más se olvida el sentido humano del trabajo.

La presión por rendir más, las jornadas extendidas, y la delgada línea entre lo laboral y lo personal han generado una crisis de salud mental entre los trabajadores en México. Affor Health, empresa que se dedica a gestionar y mejorar la salud psicosocial de las personas en las organizaciones, publicó en 2023 un estudio llamado “I Barómetro de la Salud Mental de los Trabajadores en México”. De acuerdo con dicho estudio, el 68% de quienes laboran en el sector de alimentos y el 51% en el sector de la construcción presentan afectaciones significativas en su bienestar emocional y mental, lo que impacta directamente en su productividad, por mencionar un par de ejemplos [1].

Este estrés no solo afecta al empleado o empresario, o más bien a la persona, sino que tiene consecuencias directas en su vida familiar. La falta de tiempo de calidad con los seres queridos, la sobrecarga de responsabilidades domésticas y la ansiedad de vivir para trabajar, afecta las relaciones familiares, creando un ambiente de desgaste emocional en los hogares.

En este contexto, el trabajo no solo debe ser una fuente de ingresos, sino un espacio donde los derechos humanos y la dignidad humana sean el día a día. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha establecido que el trabajo decente es aquel que “sintetiza las aspiraciones de las personas durante su vida laboral, es el que da la oportunidad de acceder a un empleo productivo que genere un ingreso justo, el que dé la seguridad en el lugar de trabajo y la protección social para todos, el que asegure las mejores perspectivas de desarrollo personal e integración social, libertad para que los individuos expresen sus opiniones, se organicen y participen en las decisiones que afectan sus vidas, y la igualdad de oportunidades y trato para todos, mujeres y hombres” [2].

Las políticas laborales actuales deben girar en torno a estos ejes fundamentales:

  1. Formalización del empleo: ya mencionamos en la parte 1 de este blog que al cierre del 2024, más de la mitad de los trabajadores en México estaban fuera del sistema formal [3]. Pertenecer al sector laboral formal, además de las ventajas de las prestaciones, la pensión y un contrato que pueda amparar a los trabajadores ante conflictos, impacta a la economía del país, pues el Estado obtiene mayores ingresos que pueden ser utilizados para mejorar las condiciones de la sociedad y el mercado, además ayuda a que haya menos evasión fiscal y el mercado laboral se vuelva más competitivo [4].
  2. Conciliación trabajo-familia: de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Ocupación y Empleo (ENOE), durante el cuarto trimestre del 2022, tres de cada diez personas ocupadas tuvieron una jornada de trabajo mayor a 48 horas. Tres de cada diez hombres ocupados y dos de cada diez mujeres ocupadas se encontraban en la situación descrita [5]. Con estas jornadas largas los trabajadores no están en condiciones de atender a su familia, es prácticamente imposible. También existen otras condiciones que limitan mucho compaginar el trabajo y la vida familiar, como vivir lejos del lugar de trabajo (hay trabajadores que emplean muchas horas en los traslados), falta de flexibilidad en horarios o falta de apoyos institucionales o por parte de los empleadores, como las guarderías. 

Profundizando un poco más sobre la importancia de considerar la realidad familiar y personal de los trabajadores, ciertamente las políticas públicas como el permiso parental, el teletrabajo, la jornada laboral flexible y la promoción de la salud mental en el trabajo, son pasos en la dirección correcta. Pero no es suficiente. Necesitamos que las empresas y el gobierno se comprometan a crear un entorno laboral donde las familias no sean vistas como un obstáculo, sino como un aliado en el desarrollo humano y productivo. 

Un ejemplo de que nos urge lo anterior es el hecho del retraso que tenemos a nivel nacional con la licencia de paternidad. La Ley Federal del Trabajo señala en el Artículo 132, XXVII Bis:

Otorgar permiso de paternidad de cinco días laborables con goce de sueldo, a los hombres trabajadores, por el nacimiento de sus hijos y de igual manera en el caso de la adopción de un infante [6]. 

Algo positivo que merece la pena resaltar es que en distintos estados del país se están proponiendo reformas para proteger los derechos laborales de mujeres embarazadas y personas con discapacidad. A nivel federal, se propuso garantizar un subsidio de natalidad para mujeres en situación vulnerable y prohibir el despido injustificado de embarazadas o madres solteras con años de antigüedad. Habría que dar seguimiento a esta iniciativa e impulsar su aprobación [7]. En Tlaxcala, el Congreso local aprobó eliminar la exigencia de certificados de no embarazo para acceder o ascender en empleos públicos, combatiendo así la discriminación laboral. A mayo de 2024 la iniciativa estaba en vías de ser aprobada por el gobernador [8]. Y en Nuevo León, se presentó una iniciativa para incentivar la contratación de personas con discapacidad, un sector que aún enfrenta muchas barreras, la cual fue turnada a la Comisión de Economía, Emprendimiento y Turismo para su dictamen [9]. Estos esfuerzos reflejan un compromiso por construir un entorno laboral más justo, donde se valore la dignidad y se impulse la inclusión real.

Finalmente, la transformación de nuestra cultura laboral no es solo una cuestión de políticas, sino de valores. Necesitamos una sociedad que valore al trabajador no solo por lo que produce, sino por lo que es. Si bien el trabajo dignifica al hombre, debe ser un medio para vivir, no un fin en sí mismo. De lo contrario, corremos el riesgo de seguir sacrificando nuestra calidad de vida y la de nuestras familias, en nombre de un progreso que, en última instancia, nos aleja de lo que realmente importa: el bienestar integral de cada persona.

ConParticipación

Fuentes:

[1] https://afforhealth.com/restauranteros-y-trabajadores-de-la-construccion-presentan-mayores-afectaciones-de-salud-mental-barometro-de-la-salud-mental-de-los-trabajadores-en-mexico/

[2] https://www.ilo.org/topics/decent-work
[3] https://www.inegi.org.mx/temas/empleo/#informacion_general
[4] https://backup.forojuridico.mx/empleo-formal-e-informal-en-mexico/

[5] https://www.inegi.org.mx/app/saladeprensa/noticia/8208 

[6] https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LFT.pdf
[7] https://conparticipacion.mx/diputados-plantean-apoyo-economico-y-laboral-para-madres-solteras-y-embarazadas/
[8] https://conparticipacion.mx/aprueba-congreso-de-tlaxcala-reformas-para-eliminar-discriminacion-laboral-por-embarazo/
[9] https://conparticipacion.mx/nuevo-leon-impulsa-inclusion-laboral-para-personas-con-discapacidad/