Imagina esta escena: vas caminando por una calle en tu ciudad, y te das cuenta de que es una zona sumamente limpia y arreglada. Hay áreas verdes y se notan cuidadas (sin maleza y regadas) las calles están limpias y no hay baches. De pronto, a unos metros de donde caminas ves una botella de refresco vacía tirada en la banqueta. Las personas que pasan por allí solo le sacan la vuelta, alguien incluso la patea pero nadie se acomide a recogerla y tirarla a la basura, aún y cuando hay botes en toda la zona. Si esta escena fuera real y te tocara pasar por donde está la botella tirada, ¿qué harías?  

Probablemente pensarás que una botella de refresco vacía en la banqueta donde transitas no importa tanto y no te afecta. Pero ¿qué pasaría si no solo fuera una, sino treinta?  Caminar ya se dificulta, además de afear lo bonito de la zona que te describimos. Ahora imagina un problema más grave, como robos muy frecuentes en tu vecindario. Quizá no harías nada si a tu vecino le roban, ¿pero y si un mal día roban en tu casa? 

Tal vez ya intuyes por dónde va nuestro punto: llega un momento en que una situación o problema puede escalar y llegar a afectarnos. En ConParticipación proponemos ser ciudadanos proactivos, preocupados no solo de los propios intereses, sino personas que buscan el bien común. Esto nos conviene a todos: si cada uno busca el bien de todos poco a poco podremos ir construyendo un México en el que todos gocemos de prosperidad en los distintos aspectos de la vida privada y pública.

Ya hemos hablado en blogs anteriores sobre la participación ciudadana y en esta ocasión abordaremos nuevamente el tema enfocándolo en tres puntos: a) el estado de la participación en México, b) la ciudadanía y la importancia de participar y c) una forma concreta en que se puede ejercer la participación y un ejemplo de su aplicación.

Si eres de los que piensan que nada puede cambiar con respecto a las distintas problemáticas que atraviesa México, sigue leyendo este blog y date la oportunidad de reflexionar un poco más allá. 

Antecedentes: ¿cómo es la participación ciudadana en México?

Una de las formas de participación ciudadana por excelencia es el voto. ¿Qué tanto han participado los mexicanos en las elecciones de los últimos años? El porcentaje de participación más alto en las elecciones entre 1991 y 2024 (12 procesos electorales, que incluyen tanto elecciones para presidente como para diputados), fue en la elección presidencial de 1994, con una participación del 77.16% de la lista nominal. En treinta años no nos hemos acercado a ese nivel de participación. El segundo porcentaje más alto de participación ocurrió en 1991, con un 65.97% (elección de diputados). Siguiendo este orden, el proceso electoral 2024 ocupa el sexto lugar —dentro del periodo citado— con un 59.7% de participación. En la elección presidencial inmediata anterior, que se realizó en 2018, la participación fue de 62.4%, es decir, 2.7 puntos porcentuales más que en la de 2024 [1]

Hay muchas razones por las cuales las personas no acuden a las urnas, sin embargo, viendo las estadísticas valdría la pena reflexionar que no participar es en realidad tomar la decisión de dejar a otros decidir el futuro del país. Si no nos gustan ciertas decisiones del gobierno o el estado de los grandes temas del país, pensemos que, lamentablemente, un gran porcentaje de la población ha dejado de ejercer su derecho y deber de votar y esto ha ocasionado que hayan llegado al poder personas que muchos mexicanos no eligieron. Por tanto, no votar sí tiene un impacto en la democracia y en la legitimidad del sistema político.

Pero la participación ciudadana no implica solamente votar. Es también involucrarse en causas sociales, ayudar a resolver problemáticas o asuntos en la comunidad, estado o país. ¿Qué tanto participamos los mexicanos en este tipo de asuntos? El INEGI realiza cada cierto tiempo la Encuesta Nacional de Cultura Cívica (ENCUCI), que se aplica a personas de 15 años y más. La última fue llevada a cabo en 2020. Son interesantes algunos de los resultados. Por ejemplo, el 55.8% de la población de 15 años y más dijo estar muy interesada o preocupada por los asuntos del país [2]. Sin embargo, otra de las preguntas se relacionaba con la participación en asuntos públicos. Algunos de los resultados son:

Encuesta Nacional de Cultura Cívica (ENCUCI) 2020 Participación ciudadana
Población de 18 años y más según actividades relacionadas con asuntos públicos
ReactivoEn los últimos 12 mesesAlguna vez en la vida
Firmado alguna petición para solicitar algún servicio o la solución de algún problema10.927.4
Trabajar con otras personas para resolver problemas de la comunidad10.522.1
Reunirse con autoridades6.218.5
Participado en una protesta 2.79.3

Fuente: https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/encuci/2020/doc/ENCUCI_2020_Presentacion_Ejecutiva.pdf

Como podemos observar, a pesar de que un poco más de la mitad de los encuestados manifiestan estar muy interesados o preocupados en los asuntos del país, la participación en actividades relacionadas con asuntos públicos nos parece pobre. La preocupación se queda en preocupación y no se transforma en acción.

La ciudadanía y la importancia de participar

¿Alguna vez has pensado en lo que significa ser ciudadano? No es solamente un “título” que te otorga una nacionalidad, va mucho más allá de eso. El gran filósofo Aristóteles dijo que un ciudadano “se define mejor por su participación en la justicia y en el gobierno” [3]. Ya desde esta definición vemos que el concepto mismo de ciudadano está ligado a participar. Hoy se considera que ser ciudadano “significa ser miembro pleno de una comunidad, tener los mismos derechos que los demás y las mismas oportunidades de influir en el destino de la comunidad, asimismo supone obligaciones que es lo que hace posible el ejercicio de los derechos” [4].

Entonces, el que verdaderamente es ciudadano se involucra. Quizá haya quienes piensan que eso no es para ellos, que apenas si les da la vida para ver por las necesidades de su familia y propias. Sin embargo, solo votar no asegura que los asuntos que nos preocupan a todos se resuelvan a nuestro favor, es decir, a favor de los ciudadanos. El politólogo Mauricio Merino señala que la participación empieza con el voto pero que después “atraviesa también por las instituciones, las organizaciones políticas y sociales, y los ciudadanos que están dispuestos a defender sus intereses frente a los demás”. Para este autor, la participación es “una forma de controlar y moderar el poder inevitablemente otorgado a los representantes políticos” [5]. Es decir, votar es apenas el inicio de nuestra participación, nuestro deber es dar seguimiento al desempeño de nuestros gobernantes y asegurar que trabajan por nuestros intereses.

Sin participación no hay una verdadera democracia: “El funcionamiento óptimo de la democracia requiere de una ciudadanía involucrada, informada, participativa y vigilante de la actuación de sus autoridades”, señala Rosa María Mirón Lince, politóloga y profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM [6]. 

Una necesidad que mueve a la acción: la iniciativa ciudadana 

Existen algunas leyes que se han aprobado en nuestro país gracias a iniciativas de ciudadanos, sea porque les tocó vivir en carne propia un problema que no encontraba suficiente eco o solución en la ley, o bien, porque se identificó una necesidad o vacío en la legislación, hubo ciudadanos que tomaron conciencia de dicha situación, y emprendieron el camino para que se legislara y/o hiciera algo al respecto. 

Un ejemplo a nivel federal es la Ley Olimpia [7]. En noviembre de 2020 el Senado de la República aprobó un paquete de reformas llamadas “Ley Olimpia” que incluye modificaciones a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y al Código Penal Federal. Estas reformas sancionan el acoso, hostigamiento y difusión de contenido sexual en plataformas de internet o redes sociales, así como agresiones en contra de las mujeres en medios de comunicación.

Esta ley surgió con motivo del caso de Olimpia Coral Melo, después de que en 2014 su ex pareja compartiera imágenes íntimas de ella sin su consentimiento en redes sociales. Olimpia empezó un movimiento para que se tipificara el delito de “violencia digital” en los congresos estatales. Su esfuerzo tuvo los primeros frutos en 2018, año en que los congresos de Puebla, Nuevo León y Yucatán aprobaran la llamada Ley Olimpia. Posteriormente logró que se incluyera el término en la legislación federal.

La iniciativa ciudadana es un mecanismo de participación al alcance de todos. Tiene sus condiciones y requisitos para activarse, los cuales han sido establecidos en la Constitución Mexicana (artículo 71 fracción IV y artículo 73, fracción XXIX-Q) y en las legislaciones estatales. En las fuentes de este blog encontrarás el enlace al libro “Elecciones, justicia y democracia en México. Fortalezas y debilidades del sistema electoral, 1990-2020” que tiene un apartado sobre la iniciativa ciudadana [8]. 

Reflexiones finales

Seguramente en tu día a día eres testigo o padeces en carne propia necesidades o problemáticas que te gustaría que se solucionaran. Desde el bache en tu colonia que ocasiona ponchaduras, pasando por las pintas en las bardas, hasta la falta de servicios médicos de calidad, la violencia en las calles o el deficiente nivel educativo en las escuelas. Normalmente nos quejamos pero no hacemos nada más. Queremos que todo esté bien en nuestra comunidad, nuestro estado o en el país, pero pocas veces nos movilizamos a hacer algo. Pensamos que el gobierno debe resolver todo, pero estamos equivocados. Ya explicamos que la democracia verdadera necesita de nuestra participación.

Pasa también que a veces vemos las problemáticas o estamos inconformes con alguna situación pero no sabemos cómo participar. Aquí te compartimos una guía que te puede servir de reflexión y para impulsarte a participar ante alguna necesidad o problema:

1. ¿Qué está pasando (investigar) 

2. ¿Es justo o no? (pros y contras) 

3. ¿A quién beneficia, a quién afecta, cómo me afecta? 

4. ¿Cómo voy a expresarlo y a quién? (formas, organizaciones, gobierno, participar) 

5. ¿Qué puedo hacer?

Fuentes:

[1] Plataforma interactiva del INE “Conteos Censales de  Participación Ciudadana 2009-2024″, https://ine.mx/transparencia/datos-abiertos/visualizacion-datos/conteos-censales-participacion/ 

«Elecciones concurrentes y participación electoral en México, 1991-2018», Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, https://www.te.gob.mx/editorial_service/media/pdf/JEA_Elecciones_concurrentes.pdf 

[2] https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/encuci/2020/doc/ENCUCI_2020_Presentacion_Ejecutiva.pdf

[3] https://revistas.unam.mx/index.php/encrucijada/article/download/63046/56844/188921

[4] https://farodemocratico.juridicas.unam.mx/que-es-ser-ciudadano-y-que-es-ser-ciudadana/

[5] https://portalanterior.ine.mx/documentos/DECEYEC/la_participacion_ciudadana_en_la.htm#presenta 

[6] https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/13/6141/16.pdf

[7] https://conparticipacion.mx/senado-aprueba-ley-olimpia-contra-la-violencia-digital/

[8] “Elecciones, justicia y democracia en México. Fortalezas y debilidades del sistema electoral, 1990-2020”, en:

https://www.te.gob.mx/editorial_service/media/pdf/Elecciones_Justicia_Democracia_Electronico.pdf