En una nota publicada el 12 de abril de 2026, Siete24 Noticias pone sobre la mesa la diferencia entre cuidados paliativos, eutanasia y distanasia. De acuerdo con el medio, y en entrevista con el doctor José Alberto Flores Cantisani, especialista en manejo del dolor y cuidados paliativos, distinguir estos términos permite entender el verdadero papel de la medicina en estas etapas [1].
Desde esta perspectiva, los cuidados paliativos se presentan como un enfoque centrado en la persona. Su objetivo no es adelantar ni prolongar la vida de forma artificial, sino aliviar el sufrimiento y mejorar la calidad de vida a través de una atención integral que abarca lo físico, lo emocional y el entorno familiar. Están dirigidos a personas que sufren enfermedades graves o crónicas, y deben aplicarse en todas las etapas de la enfermedad, no solamente en fases terminales [2]. En este sentido, el especialista explica que la labor médica consiste en controlar síntomas como el dolor, el insomnio o la dificultad respiratoria, buscando devolver condiciones de vida dignas incluso en contextos de enfermedad avanzada [3].
Por su parte, la eutanasia se refiere a la intervención destinada a provocar la muerte de una persona con una enfermedad grave o incurable. Como señala la nota, esta práctica está prohibida en México por la Ley General de Salud y su regulación varía en otros países. A este debate se suma la distanasia, un concepto menos conocido pero igualmente relevante. Se trata de la prolongación artificial de la vida mediante intervenciones médicas desproporcionadas, especialmente cuando ya no existe posibilidad de recuperación. En estos casos, advierte el especialista, se puede extender la vida biológica a costa del bienestar del paciente, distorsionando el proceso natural de morir [4].
A diferencia de la eutanasia —que provoca la muerte— y de la distanasia —que prolonga la vida sin sentido—, los cuidados paliativos buscan aliviar el sufrimiento sin renunciar a la dignidad de la vida de cada persona.
Cuando una enfermedad es terminal, el verdadero desafío es saber acompañar: aliviar el dolor, reducir el sufrimiento y recordar que cada vida conserva su valor hasta el final. Los cuidados paliativos ponen a la persona en el centro, no a la enfermedad. No buscan acelerar la muerte, sino cuidar la vida en todas sus dimensiones. La eutanasia no es compasión sino abandono e indiferencia.
Apostar por los cuidados paliativos es apostar por una cultura que no abandona, que reconoce la dignidad de cada persona y que entiende que incluso al final, la vida sigue teniendo valor.
ConParticipación
Fuentes:
[4] Ibid.