El 7 de junio del presente año el presidente Donald Trump desplegó 2 000 elementos de la Guardia Nacional en Los Ángeles tras una serie de enfrentamientos entre agentes federales y manifestantes en el distrito mayoritariamente latino de Paramount. Las protestas surgieron por las redadas de ICE (Immigration and Customs Enforcement) que resultaron en 118 arrestos de inmigrantes indocumentados, lo que llevó al uso de gases lacrimógenos y la intervención de agentes federales para controlar los disturbios. Trump criticó a las autoridades locales demócratas por su manejo de la situación y aseguró que el gobierno federal actuaría para restablecer el orden, incluso el secretario de Defensa, Pete Hegseth, amenazó con movilizar marines si la violencia persistía [1]. 

La medida ha sido duramente criticada por el gobernador de California, Gavin Newsom, quien calificó la intervención federal como una provocación que solo intensificará las tensiones. Mientras tanto, organizaciones civiles y residentes denunciaron abusos, miedo en la comunidad migrante y violencia excesiva por parte de los agentes. La Guardia Nacional se instaló cerca de centros de detención,  pues se esperan más protestas. Líderes locales han instado a mantener la calma y han condenado lo que consideran una campaña federal de miedo y represión [2]. 

Es preocupante que en EE. UU. la política migratoria se esté polarizando de modo que desde cualquier espectro político se estén tomando medidas cada vez más agresivas. Estas no atienden a una solución integral de las realidades que preocupan a ese país en relación con la atención de los migrantes. Por un lado es importante que se respete el estado de derecho y las leyes del país, pero también se tiene que tratar con dignidad a las personas involucradas. Es necesario que quienes están fomentando la violencia dejen de actuar de forma que produzcan un daño al bien común y a la paz social.

ConParticipación

Fuentes:

[1] https://www.bbc.com/news/articles/c4gkyggekgyo

[2] Ibíd.